¿Se puede quitar dinero a los partidos políticos para donarlo a los damnificados?

El senador Ríos Piter hizo una propuesta provocativa: donar la mitad del dinero destinado a las campañas de 2018 a un fondo de ayuda para los damnificados del sismo. Por supuesto, la luz verde a una propuesta así significaría un excelente apoyo para las víctimas… y, por supuesto, nada en esta propuesta es sencillo ni inocente.

Armando Ríos Piter tiene una agenda específica: desde que se distanció del PRD en febrero de este año, el senador ha querido mostrarse como un candidato independiente “antisistema”. Parte de esta agenda busca, evidentemente, denunciar el gasto excesivo de los partidos y la turbia administración que los maneja.

“¿Qué político se atrevería a negar dinero a los dos estados más pobres del país?”

En un sentido similar pero en otro contexto, Pedro Kumamoto presentó el proyecto de #SinVotoNoHayDinero que busca limitar el presupuesto asignado a los partidos según el número de votos conseguidos y no según la base de sus militantes.

La agenda independiente es pues, evidentemente, antipartidista.

Por supuesto, la iniciativa de Kumamoto fue poco popular en el congreso local (aunque la Suprema Corte de Justicia ya la ratificó como constitucional). De la misma manera, esta nueva propuesta de Ríos Piter causará controversia por la evidente provocación que representa: ¿Qué partido se atrevería a decir que prefiere recibir dinero que darlo a los más necesitados?

¿Qué político se atrevería a negar dinero a los dos estados más pobres del país, después de la devastación del sismo, arguyendo que lo necesita más que ellos.

Por ahora ya se manifestaron algunas voces de la grilla habitual. Ernesto Cordero, en medio de su pleito interno con Ricardo Anaya, ya salió a aplaudir la propuesta. Dijo, de paso, que le parecía excesivo el dinero destinado a los partidos políticos. Andrés Manuel López Obrador también levantó la mano y dijo que Morena donará el 20% de su presupuesto electoral para ayudar a los damnificados.

“La corrupción estatal y la pobreza pre-damnificó a los daminificados”

Todo esto muestra que el asunto es fácilmente politizable y que, con el momento sensible que vive el país y la cercanía de las elecciones más grandes de la historia de México, todos pueden intentar sacar provecho de esta coyuntura.

La pregunta que queda es si está permitido que los partidos políticos donen el dinero que les asigna el INE.

Daños incosteables

Calcular los daños totales que causó el sismo del pasado 7 de septiembre es complicado. La cifra incluye costos de infraestructura dañada, pública y privada, estimados de reconstrucción y ayuda a damnificados. También se miden afectaciones a la capacidad productiva de los estados.

Podemos suponer que no serán enchiladas: este sismo mostró el deplorable estado de la infraestructura pública. En 2015, la Auditoría Superior de la Federación ya había denunciado que 7 de cada 10 construcciones elevadas con dinero público presentaban desfases entre el costo real y el resultado del proyecto. Es decir: del total que se destina a estas obras, sólo una fracción se usa para costearla; el resto termina en bolsillos ajenos.

No es casualidad que haya tantos daños en escuelas y hospitales en Chiapas, Oaxaca, Edomex, Veracruz y Tabasco. Esto es grave en sí porque muestra la falta de transparencia en las construcciones del Estado y el riesgo de quienes las utilizan (que son, además, poblaciones vulnerables como niños y enfermos): la reconstrucción será más costosa porque la construcción fue, en principio, deficiente.

Damnificados antes de la catástrofe

Los costos de esta tragedia pueden ser enormes y recaen sobre los dos estados más pobres de México. Según el CONEVAL, el porcentaje de pobreza en Chiapas alcanzó el 77% en 2016; en Oaxaca llegó al 70% superando, por mucho, el 64% de Guerrero.

La urgencia exhibe presupuestos obscenos: la suma que será destinada en el próximo año electoral a los partidos es aún más exorbitante. El INE aprobó una bolsa de 6 mil 778 millones de pesos para el financiamiento de partidos políticos y candidatos independientes para el 2018. Es el presupuesto más alto de la historia de México en unas elecciones.

“Los estados más afectados por el temblor son los más pobres del país.”

La propuesta de Ríos Piter es que se destinen 3 mil 435 millones de pesos a la reconstrucción en los estados más afectados por el sismo. Un fondo de este tamaño sería, sin duda, de gran ayuda pero las leyes electorales en México son tan retorcidas como estrictas; es improbable que la propuesta se haga realidad.

Reconstrucción inconstitucional

La propuesta de Ríos Piter no pasará del papel mientras se requiera algo más que buena voluntad para utilizar dinero electoral en otros fines.

Y aquí la trama se complica.

Se podría debatir, en otro momento, la completa estupidez que pueden representar las estrictas reglas electorales en México. Por mientras hay que pensar en la historia: el INE se conformó sobre las ruinas de una de las instituciones más vapuleadas de México; y no es como que los partidos políticos inspiren confianza financiera.

Nuestro historial de fraudes electorales, autoritarismos, charros, acarreados, corrupción y demás bellezas es una de las razones por las que tenemos reglas ridículas. 

El INE tiene reglas particularmente estrictas para el uso de los financiamientos de campaña. El dinero público que se destina a los partidos sólo puede utilizarse de las siguientes maneras: como gasto de actividades ordinarias (salarios, rentas, estructura partidista); como gastos del proceso electoral (propaganda electoral, publicidad, eventos públicos); y como gastos en actividades específicas (capacitación, promoción y desarrollo de liderazgos en comunidades vulnerables).

Bajo estas reglas, la propuesta de Ríos Piter es inoperante. Los partidos no pueden recibir este dinero y luego distribuirlo en un fondo de ayuda.

Pero hay otros caminos…

Todo partido político tiene derecho, por ley, a negar cualquier tipo de financiamiento. Así, los partidos podrían rechazar la mitad de lo que les da el INE para que esta misma institución coloque los fondos en una bolsa de ayuda para la reconstrucción de los estados afectados por el sismo.

Sin embargo, esto significa que todos los partidos tendrían que estar de acuerdo y sumarse en conjunto a esta donación. De esta manera, ninguno estaría tomando ventaja proselitista y todos estarían haciendo lo mismo.

“El olvido es la más maravillosa arma de mediación para la política mexicana.”

Resumiendo: es posible que se logre la propuesta de Armando Ríos Piter pero, para lograrla, todos los partidos políticos tendrían que estar de acuerdo en rechazar el 50% de su financiamiento y que el INE se vuelva el árbitro de un fondo de ayuda de más de 3 mil millones de pesos.

Como se podrán imaginar, esto no se ve como un horizonte inmediatamente alcanzable: el PAN no se pone de acuerdo ni con su base, el PRD está sangrando militantes, AMLO no es el mayor amante de las instituciones electorales, el PRI no tiene ninguna credibilidad y muchos partidos chicos están en este juego, justamente, por la recolección de morralla…

Todo esto resulta entonces en una provocación bastante efectiva. Porque, en discurso, nadie se puede negar pero, en la práctica, nadie la quiere aceptar.

Queda ver cómo se comportarán los diferentes actores políticos frente a esta nueva coyuntura. Por ahora, podemos suponer que, si nadie insiste en el asunto, todos van a preferir que pase al olvido. Porque, lo sabemos, el olvido es la más maravillosa arma de mediación para la política mexicana.

Por: Nicolás Ruiz