¿Qué está pasando en Jerusalén y por qué no hay una solución cercana?

Luego de que el gobierno de Estados Unidos cambiara su embajada de Tel Aviv a Jerusalén, las protestas en la antigua capital palestina no se han hecho esperar, como tampoco la respuesta del ejército israelí: hasta el momento, se cuentan 49 palestinos muertos y casi mil heridos.

Empecemos por algo: llamar conflicto a una lucha desigual en armamento, números y razones para la lucha no sólo es injusto, es simplificar un problema tan complejo como caro para los que lo viven día a día. La invasión israelí en territorios palestinos determinados por acuerdos internacionales se ha acelerado desde que Benjamin Netanyahu llego al poder en 2009 y, por lo mismo, la respuesta violenta de los palestinos en el Banco Oeste y la Franja de Gaza se ha incrementado.

Lo que ha potenciado la violencia en toda la región fue la decisión unilateral del gobierno de los Estados Unidos de mover su embajada de Tel Aviv, hasta ahora la capital oficial de Israel, a Jerusalén. Así, sin más, Trump cruzó una línea en la arena que reconocía el derecho del pueblo palestino de tener una capital (aunque fuera co-gestionada por el gobierno israelí) en Jerusalén. (Vía: Vox)

En las últimas manifestaciones, ocurridas a las pocas horas del cambio oficial de la embajada estadounidense a Jerusalén en la Franja de Gaza, miles de palestinos se ‘enfrentaron’ contra elementos del ejército israelí, quienes dispararon contra la multitud, matando hasta el momento 49 manifestantes, entre ellos un adolescente de 14 años, un médico y una persona en silla de ruedas. (Vía: Reuters)

Jerusalén, a pesar de la insistencia de Netanyahu y los sectores de extrema derecha de Israel, sigue siendo una ciudad bajo control compartido entre las autoridades palestinas y Tel Aviv y ningún gobierno (además de Honduras, porque #YOLO) ha diseñado planes para relocalizar sus embajadas. (Vía: Der Welle)

La decisión de cambiar una embajada nacional no es algo que se hace a la ligera, pues conlleva el reconocimiento de esa otra ciudad como la capital oficial del país. Es por eso que en León, Guanajuato o en Mérida, Yucatán hay consulados, no embajadas; incluso en los países más descentralizados (como Estados Unidos) es una regla no escrita de la diplomacia.

Mover la embajada estadounidense a una ciudad en conflicto no sólo es un acto ofensivo para los palestinos, sino que podría marcar para siempre las relaciones diplomáticas y alejar completamente cualquier acuerdo de paz que podría haber llegado si hubieran jugado bonito.

Palestinos organizando defensa contra ejército israelí

Mientras Israel aumenta su presencia militar en las zonas que, por ley, son palestinas, y mientras el gobierno de Trump juegue a hacerse el fuerte en una zona donde la fuerza solo deja muertos, poco podrá cambiar: crecerán los muertos, la violaciones a derechos humanos y, también, los actos terroristas y de defensa propia.

Por: Redacción PA.