Por esto no debes usar un garrafón de agua para almacenar gasolina

Por esto no debes usar garrafones de agua para gasolina

Varias secretarías de Salud estatales y oficinas de Protección Civil están urgiendo a la población que no utilice garrafones para transportar gasolina y, menos aún, que almacenen combustibles en sus hogares, luego de que el pasado lunes un garrafón explotara y lesionara a seis personas en Guanajuato.

La noche de este lunes 14, un garrafón lleno de gasolina explotó en una casa, ubicada en el bulevar Vasco de Quiroga, en la colonia San Felipe de Jesús, en la ciudad de Guanajuato. Dos personas, de 25 y 27 años sufrieron quemaduras y otras cuatro resultaron intoxicadas por inhalar el humo del incendio que desató la explosión.

De acuerdo a la Secretaría de Seguridad Pública estatal, la explosión se debió a la acumulación de gases al interior del contenedor y a que la primera explosión dañó la instalación de gas natural de la vivienda. (Vía: El Universal)

Hay dos razones bien básicas para que no uses los garrafones de agua para guardar combustible: porque podrían estallar debido a los vapores que acumulan y porque no pueden volverse a usar para transportar agua. En pocas palabras: ¡es muy, pero muy, peligroso!

Los garrafones están hechos de un plástico que, a diferencia de los bidones para transporte de hidrocarburos, no permiten que escapen los gases que genera la gasolina y, conforme se van acumulando, generan presión, algo para lo que no están diseñados los garrafones de agua.

Esta presión los convierte en bombas de tiempo: un golpe o un movimiento brusco puede hacer que exploten, tal como pasó en Guanajuato. (Vía: Debate)

Por otro lado, la gasolina es un contaminante muy potente: una sola gota puede contaminar decenas de litros de agua. Por más que laves el garrafón después que lo vaciaste, no hay forma de garantizar que ya no quedó residuo alguno del combustible.

Consumir agua contaminada con gasolina es potencialmente letal: diarrea, vómito frecuente, perforación del esófago, enrojecimiento y ardor ocular y la pérdida del olfato y la visión son sólo unos cuantos posibles estragos.

Todavía no hay evidencias de ello, pero en redes sociales, cientos de personas están compartiendo publicaciones que llama a no intercambiar garrafones que han sido utilizados para almacenar gasolina y llaman, mejor, a marcarlos definitivamente o destruirlos, pues son riesgos potenciales.

Y, pues sí: es un riesgo potencial. No vuelvas a utilizar el garrafón que tienes lleno de gasolina para poner agua ni lo intercambies en la tienda por uno lleno de agua… Y, a todo esto, tampoco tengas ese garrafón con gasolina.