Destapan maltratos a niños en albergue de Guanajuato

El albergue Ciudad de los Niños en Salamanca, Guanajuato, no da cobijo y mucho menos seguridad, pues representa un infierno para decenas de niños. Una investigación realizada por Zona Franca, le ha dado seguimiento a una serie de denuncias que señalan maltratos psicológicos, físicos y abuso sexual por parte las autoridades del lugar.

Una denuncia anónima y la resolución de un amparo ponen en evidencia las graves violaciones a los derechos de niños, niñas y adolescentes albergados en las casas hogar dirigidas por el sacerdote Pedro Gutiérrez Farías. Abusos que han sido encubiertos durante años por autoridades e instancias oficiales, como los sistemas DIF estatal y municipal y el Registro Civil.  (Vía: Zona Franca)

Fue así que la resolución del juicio de amparo indirecto con número 45/2016-VIII emitida por la juez Karla María Macías, logró poner al descubierto la violenta situación en la que podrían vivir más de cien niños y niñas albergados en las cinco sedes de la Ciudad de los Niños. Según testimonios de los niños y funcionarios que trabajaron en el expediente, es evidente el maltrato físico, sexual y psicológico a los menores. Por ello la jueza pidieron fueran reubicados.

También señala que han existido omisiones por parte de autoridades que han permitido que estos abusos no salgan a la luz. Además exhorta al Ministerio Público indague si los apoyos racabados por las casa hogar a lo largo de los años, han sido utilizados para la mejora de los centros o si hay desvío de fondos.

Por otro lado, a raíz de una denuncia anónima por golpes y abusos sexuales hacia los menores de la casa hogar y también por desvíos de fondos por parte de los encargados, el 11 de marzo del 2016 se abrió una carpeta de investigación. Pero fue hasta que el DIF visitó el albergue y tuvo conocimiento de que una monja había quemado con la estufa las manos de una niña de siete años por haber robado una plastilina, que abrió la carpeta de investigación 13682/2016. (Vía: Animal Político)

Resulta que el sacerdote, quien es el responsable del albergue, promovió un amparo en representación de la niña para evitar que la niña saliera de la Ciudad de los Niños, lugar en el que llevaba 2 años. Y aquí la justicia -no divina- comenzó a hacer su trabajo, pues un juez federal, sentenció la improcedencia de la medida e hizo una serie de observaciones en las que además de velar por la protección de la niña, pidió se atendiera la situación de otros menores del albergue.

 

En los expedientes las historias son desgarradoras, amenazas a los niños sobre dejarlos sin un hogar si ellos intentaban denunciar; un joven fue testigo de cómo a un compañero le quemaron las plantas de los pies; encierros durante días en pequeños cuartos sin alimento ni agua.

Testimonios aseguran que el padre tenía conocimiento de todos estos abusos e incluso participaba de ellos, muchos señalan que el padre se encerraba en su cuarto con jovencitas durante horas, las cuales tenían prohibido hablar de lo que pasaba ahí adentro.

Pero todo parece ser un secreto a voces, pues incluso vecinos suelen escuchar gritos y llantos por la noche. De hecho una vecina declaró ante instancias policiales, que en una ocasión dio asilo a un niño que había del albergue. El niño le contó sobre los golpes y maltratos físicos a los que era sometido por el padre Pedro.

Por último, el día de hoy se dio a conocer que el gobierno del Estado, por medio del DIF, tomó a su cargo el albergue La Ciudad de los Niños, además de implementar medidas de protección. Pero el futuro de los niños es incierto y peor aún es más incierto si se realizará una investigación a los responsables de los abusos.

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