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Caso Narvarte: fallas de la PGJ podrían dejar impune multihomicidio

Pasaron casi dos dos años del multihomicidio de Rubén Espinosa, Nadia Vera, Yesenia Quiroz, Alejandra Negrete y Mile Virginia, en un departamento de la colonia Narvarte y en la indagatoria por el asesinato de las cinco personas, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJ-CdMx) contaminó la escena del crimen, omitió protocolos que exigen considerar el contexto de víctimas, difundió información para criminalizarlas y, por is fuera poco, dejó líneas de investigación sin agotar.

A partir de que la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la Ciudad de México detectó las irregularidades mencionadas anteriormente, determinó que el Ministerio Público capitalino incurrió en violaciones a diferentes derechos de los afectados por este crimen, como al debido proceso –en relación con la defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión–, a la verdad y acceso a la justicia, a la integridad personal y el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. (Vía: Sin Embargo)

La Recomendación 4/2017 de la CDH fue presentada el día de ayer y está integrada por 120 páginas en la que no sólo señala las omisiones de la PGJ, también el Instituto de Ciencias Forenses (Incifo), perteneciente al Poder Judicial de la Ciudad de México, también cometió irregularidades durante la necropsia y el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México cometió fallas en el tratamiento del caso y que derivaron en la violación de cuatro derechos fundamentales.

Sobre la contaminación del lugar

La escena del crimen no fue debidamente resguardada por la procuraduría, hubo alteraciones y movimientos no registrados en las actas.

  • En la inspección inicial del lugar tampoco participó personal médico forense ni se tomó nota del ambiente, de las características del entorno, ni otras medidas para preservar indicios.
  • El levantamiento de huellas inicial fue incompleto, ya que los peritos “olvidaron” revisar el balcón y tuvieron que hacerlo en una fecha posterior, con las complicaciones técnicas que ello conlleva.
  • Al departamento, según declaraciones, también ingresaron dos comandantes de la Secretaría de Seguridad Pública sin que haya explicación alguna de por qué ocurrió esto, dado que ellos no tenían facultades de investigación. Tampoco se sabe que hicieron en el interior. (Vía: Animal Político)

Por lo tanto no es posible tener certeza sobre sobre la integridad del lugar de los hechos, lo que pone en riesgo la verdad de lo sucedido la noche del 31 de julio del 2015.

Líneas de investigación inconclusas

La Procuraduría no agotó o no tomó en cuenta elementos que permiten establecer diversas líneas de investigación. Por ejemplo:

  • Las huellas de tortura que presentaron casi todas las víctimas tampoco fueron investigadas como un elemento que no es común en todos los homicidios, y no hay explicación al respecto.
  • No se siguieron protocolos de investigación específicos para el feminicidio, a pesar de que 4 de las víctimas eran mujeres
  • No se siguieron protocolos de investigación específicos para homicidios posiblemente relacionados con la libertad de expresión, pese que Rubén Espinosa era fotoperiodista.