Micaela García: el feminicidio que retumbó en Argentina

El asesinato de Micaela García ha vuelto a señalar la hipocresía de Argentina hacia los feminicidios.

Micaela García tenía 21 años, estudiaba educación física y se dedicaba a la gimnasia. Integrante de un grupo kirchnerista, había ganado notoriedad en su comunidad por su participación en #NiUnaMenos, movimiento que desde el 2015 había denunciado la violencia hacia las mujeres desde su arista más terrible, el feminicidio.

 

Por desgracia, Micaela se volvió noticia tras su desaparición el 1 de abril y el pasado 8 de abril su cadáver fue encontrado en un avanzado grado de descomposición. Ahora los primeros peritajes han confirmado que Micaela murió por estrangulamiento y Argentina está en shock pues este crimen, que tiene todos los elementos de un feminicidio. (Vía: El País)

 

Todo empezó cuando Micaela García salió de una discoteca la madrugada del 1 de abril en la ciudad de Gualeguay en la provincia en Entre Ríos. De inmediato se reportó su desaparición a las autoridades. Por una semana no se supo de su paradero y sus compañeras organizaron una serie de protestas para exigir su aparición.

Ese 7 de abril los manifestantes acudieron  un colmo del cinismo: la policía, en lugar de buscar activamente a Micaela, optó por contener la manifestación que pedía incrementar su búsqueda. El 8 de abril se encontró su cuerpo junto a un árbol en la misma ciudad de Gualeguay. (Vía: BBC)

 

En el anverso de esta historia se encuentra Sebastián Wagner, un hombre de 29 años que en 2012 había sido condenado a nueve años de cárcel por dos violaciones: en 2010 violó a una estudiante que regresaba a su casa del colegio; meses más tarde raptó a otra chica y la violó en un coche.

“Mi hermano nunca debió salir de la cárcel”, ha declarado Maximiliano, hermano gemelo del que se considera el principal sospechoso del asesinato de Micaela. Sin embargo hubo alguien que consideró que Sebastián Wagner podía salir libre: Carlos Alfredo Rossi, juez argentino que en 2016 decidió que Wagner saliera en libertad condicional.

 

Periodistas, abogados y activistas han señalado hasta la saciedad que el juez Rossi pasó por alto un dictamen penitenciario que informaba que Wagner no estaba condiciones para recibir libertad condicional pues ni su conducta ni su actitud mostraban signos de rehabilitación; muy por el contrario, el dictamen indicaba que Wagner tenia problemas con la autoridad y las normas del sistema penitenciario.

 

Quienes sí creyeron que Wagner debería estar en la cárcel fue su propia familia: ellos lo entregaron a la justicia luego de que Wagner huyera de Gualeguay hacia Buenos Aires. Fue la madre de Wagner quien indicó a la policía que el presunto asesino de Micaela se encontraba escondido en una casa de la familia.

 

“Yo no lo podía creer que estaba libre, una persona si no está bien, no debería estar libre, tendría que estar preso”, declaró Maximiliano Wagner al confirmar que el presunto culpable se encuentra preso actualmente. “Que no salga más”, pide la familia de Wagner. (Vía: La Nación)

La conmoción en Argentina ha recaído sobre el juez Rossi. Paralelamente no pocos activistas han señalado que detrás de Wagner y de Rossi está un sistema que permite que sujetos como el asesino de Micaela comentan esos crímenes. Activistas denuncian que no existen políticas postpenitenciarias para erradicar la violencia machista, como puede leerse en una nota del sitio La Vaca al respecto.

 

 

Sobre el caso, hay pruebas en video de Micaela subiendo al coche de Wagner. Paralelamente, el padre de la víctima, tras informar que había pruebas de muerte por estrangulamiento, indicó que será este martes el velorio de Micaela García mientras que activistas han convocado a una marcha en la Plaza Mayo. (Vía: El Argentino)

El adiós a Micaela ha resultado en un acto multitudinario; a los ojos de los críticos esto ha resultado en una “innecesaria politización del caso”, para otros es apenas un movimiento congruente de la familia de la difunta por respeto a sus convicciones políticas. Esta tarde, Néstor García, padre de Micaela ha declarado que hay un sólo criminal pero todos somos culpables.

A las convocatorias, las declaraciones y los llamados se ha sumado el mismo Papa Francisco quien llamó por teléfono a los padres de Micaela. “Nunca me hubiese imaginado tener la bendición del Papa Francisco”, escribió en Facebook la madre de Micaela, “¡Tu lucha ahora también es mi lucha!”

 

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