May acelera votaciones para botar a legisladores de oposición

El año pasado, por todo el mundo ocurrieron votaciones “sorpresivas” que alteraron la forma como, desde entonces, tenemos que pensar las relaciones de poder entre las potencias mundiales. El “Brexit” fue una de ellas. La primer ministra británica, Theresa May, lanzó el día de ayer un discurso sorpresivo: convocó a elecciones parlamentarias tempranas para la “Casa de los Comunes” (la Cámara de diputados del sistema parlamentario del Reino Unido). (Vía: New York Times)

La decisión de los votantes en el verano pasado ha generado una serie de impactos políticos, diplomáticos y económicos que nadie esperaba y que, aunque existen los mecanismos para enfrentarlos, sería la primera vez que esto ocurre desde que la Unión Europea se formó oficialmente, en 1993.

Una de esas reacciones ha sido la oposición de los representantes parlamentarios laboristas (de izquierda y centro-izquierda) que se han opuesto al Brexit desde su comienzo: aunque son una minoría, tienen el número suficiente para bloquear los cambios más radicales en la legislación británica -pues para estos cambios se pide una votación aprobatoria de 2 tercios de la Casa de los Comunes.

Quienes ocupan sus asientos en el parlamento inglés tendrían que hacerlo hasta el 2020, aunque se rumoró mucho de la posibilidad de que la ministra May pidiera elecciones por el resultado del Brexit, ella misma negó la posibilidad apenas subió al poder tras la renuncia de David Cameron. Sin embargo, en un discurso sorpresivo, no sólo por el mensaje sino por cómo lo decía.

En cierta medida, Theresa May está organizando un golpe de Estado “blando”, es decir, en semejanza a lo que ocurrió en Brasil con el impeachment a Dilma Rousseff, May está organizando todo lo necesario para que la oposición no pueda resistir ninguna de las medidas severas que el partido conservador está promoviendo tras (y junto con) el Brexit. (Vía: The Guardian)

El tono, abiertamente amenazante y manipulador contra la oposición laborista, dejó claro que May espera que la votación le favorezca, a pesar de la crisis política y social que ha venido después del referendum:

En este momento de enorme importancia nacional debería de haber unidad en Westminster [el palacio donde se reúne la Casa de los Comunes], sin embargo, hay división. Este país se está uniendo, pero Westminster no. (Vía: The Guardian)

Si en estas elecciones ocurre lo que ocurrió durante el gobierno de Margaret Tatcher en 1983, la otrora potencia podría enfrentarse a cambios de los que tardará décadas en regresar.

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