Marvel: entre la representación de la diversidad y ‘las ventas’

Hemos sido engañados: los cómics no cuentan historias de superhéroes que destruyen asteroides, pelean contra entidades cósmicas o tienen mutaciones que les dan alas, huesos de metal o la capacidad del vuelo. Los cómics son historias de conflictos humanos: de miedo, paranoia, rechazo y odio; de la necesidad de encontrar un lugar en el mundo a pesar de la alienación, de los prejuicios o del dolor, los cómics son historias de humanos que sufren, que viven y que experimentan el mundo (que puedan golpear un meteorito fuera de órbita ya es un extra).

Las historias de Marvel, particularmente, siempre han sido políticas: desde que el Capitán América en su primer edición golpeó a Hitler, hasta su número especial tras el 11 de septiembre de 2001 o la actual ola de personajes femeninos, multiculturales y queer. Aunque su Editor en jefe, Alex Alonso, diga que “Marvel no trata de política”, la forma como representa el mundo (nuestro mundo) y la forma como nosotros interpretamos nuestro (ese) mundo es política, es hacer política. (Vía: The Verge)

En la Cumbre de Vendedores Minoristas de Marvel, el vicepresidente de ventas de la transnacional, David Gabriel, declaró que “[los lectores] no quieren más personajes femeninos”, que la decisión de la “Casa de las ideas” de convertir a varios de sus héroes icónicos en mujeres (de diversas nacionalidades, identidades y sexualidades, para colmo) ha impactado las ventas, y sí, Marvel -pero no sólo Marvel, sino toda la industria editorial- ha sufrido bajas considerables año con año. Sin embargo, las declaraciones de Gabriel provocaron una respuesta inmediata. (Vía: Vox)

No somos pocos quienes nos hemos visto reflejados en el miedo a la persecución de los X-Men, que hemos leído nuestros conflictos adolescentes en Spider Man o que comprendamos la fe a partir de la discusión constante entre fe y deber de Daredevil. Lo que leemos en los cómics, particularmente en los cómics de Marvel es la representación de la política de lo cotidiano, es un espejo en el que, hasta hace muy poco, sólo los hombres blancos podían verse reflejados directamente.

G. Willow Wilson, escritora de la nueva Ms. Marvel lo resume en pocas palabras:

“Una G-R-A-N razón por la que Ms. Marvel ha tocado fibras es porque trata sobre el rol de una fe tradicionalista en el contexto de la justicia social y había, aparentemente, una audiencia a la que no se había llegado, con una amplísima gama de credos y culturas que estaba ansiosa por historias como esta. (Vía: gwillowwilson.com)

Que Marvel haya comenzado, desde 2014, a construir personajes diversos, que busque caminos para ampliar su repertorio de héroes había sido una señal de que, más allá de “aprender” del mercado, estaba aprendiendo de su propia producción. Si los comentarios de Gabriel y los de Alonso son una indicación de que están reculando de su avance, no quedaría más que reconocer que, para el mercado (para la cultura del cómic), la transversalidad sólo es un mecanismo de ventas.