Martha Debayle gasta 3 millones de pesos para modificar el cuerpo de dos mujeres

El día de hoy se dio a conocer lo que según Martha Debayle es la mejor versión de una mujer, la final del concurso ExtremeMakeover.

Desde temprano la locutora y empresaria hizo un recuento del cambio físico de las dos concursantes que ganaron intervenciones quirúrgicas, dietas, entrenamientos, blanqueamiento de dientes y reconstrucciones faciales para ser otras (solo físicamente).

Seguramente te estás preguntando ¿cómo es que Martha Debayle (empresaria y locutora) logró dar respuesta a una de las preguntas más complejas y viejas de los humanos? La pregunta que ha acosado a muchas por siglos y siglos: ¿cómo debe ser la belleza femenina?

Así que

Lo que parecía uno de esos concursos de siempre de Marta Debayle, todos ellos una buena oportunidad para venderle algo a alguien, incendió Twitter de manera especial; de repente, muchas mujeres comenzaban a cuestionar la forma en que este concurso exhibía a las mujeres en un evento cuasi circense. 

“¿No les transtorna el cambio?” pregunta Martha Debayle. Pues la respuesta a su pregunta la obtuvo por medio de una acción de Sandra Barba, escritora y editora en Letras Libres, Tania Tagle, Tessy Schlosser y más mujeres quienes le enviaron a la locutora fragmentos de “El mito de la belleza” de la escritora feminista Naomi Wolf.

Se trataba de una defensa en contra de la belleza mercantil  de las cirugías y de la producción del deseo para alcanzar esa belleza, exclusiva de quienes pueden costearla.

El concurso revelaba una vez más esos deseos que al cumplirse (nos asegura el mercado) nos harán humanos atractivos: ser más alta, más clara, no gorda, sin dientes chuecos, ni narices caídas, sin senos caídos o nalgas caídas. Ser cada día más costosa, más valiosa

Muchas mujeres retuiteaban entonces las frases del libro de Wolf que hablan sobre cómo la belleza controla la identidad de las mujeres, sobre la obsesión con el físico y el terror a envejecer, afectos que trabajan para beneficio del heteropatriarcado y que controlan a la mujer a través de sus miedos y aspiraciones.

Vimos de nuevo que es normal y recurrente que se les asigne o remarque a las mujeres el rol de cumplir con ser objetos deseantes de ser deseados a través de reglas que solo se pueden cumplir a través del dinero.

Los fragmentos del libro cobraban un aterrador sentido al ser encarados con los tuits de Debayle, quien alardeaba de los “avances” de las chicas ganadoras. Pronto, la cuenta de la comunicadora bloqueó a la de Sandra Barba pero la acción digital creció rápidamente a manos de más usuarios. Después de un par de horas, los tuits se aglomeraban bajo el hashtag #MitodelaBelleza.

La acción que no dejó de denunciar lo nocivo que era el concurso para todas las mujeres, se convirtió luego en una cosa más interesante: varias personas comenzaron a compartir breves testimonios de cuando, en nombre de lo bello, se han sentido vulnerables o han atentado contra su cuerpo.

Finalmente la acción no era ni contra Martha Debayle ni contra las concursantes, sino contra una cultura que se apropia económica, afectiva y físicamente de los cuerpos. Esa misma cultura de la belleza mercantil que se difunde en medios y a través de marcas empuja a la mujer a un objetivo inalcanzable.

Sólo para darnos una idea, fueron más de 3 millones de pesos lo que costó la modificación de las dos concursantes, entre liposucciones, botox, nutriólogos…

mascarillas, depilaciones, medicamentos, fitness, entrenadores, Spa, tratamientos de ortodoncia…

https://twitter.com/PaoZav/status/887082874335358976

blanqueamientos de dientes, implantes de coronas dentanles, reconstrucciones dentales…

cortes de cabello, tintes, manicure, pedicure, asesorías de imagen y ropa.

¿Cuál es tu mito de la belleza?

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