Nelson Mandela fue un revolucionario radical, ¿por qué siguen negándolo?

Mandela siempre es aplaudido por sus frases más inocuas y es recordado por muchos como un ejemplo pacifista... Sin embargo, su pasado es mucho más complejo que eso
El pasado radical de Nelson Mandela, un revolucionario (Imagen: Twitter)

El 18 de julio de 1918 nació Nelson Rolihlahla Mandela, el primer presidente electo de Sudáfrica, un líder revolucionario, socialista y profundo crítico de las políticas imperialistas de Estados Unidos y Europa… Pero sólo lo recordamos por frases célebres y su “pacifismo”, ¿por qué?

Nelson Mandela fue liberado de prisión, luego de casi 30 años, en 1994 y fue el primer presidente elegido libremente por la población sudafricana. Su figura se convirtió, casi de inmediato, en un símbolo de esperanza y de una tara moral intachable que le sirvió mucho al movimiento que dirigió, pero le costó caro personal y políticamente.

Especialmente porque las simpatías y las disidencias de Mandela poco (o nada) se cuadran con la imagen que, todavía hoy, se siguen repitiendo hasta el cansancio de su figura: ni era pacifista ni creía en el esfuerzo individual para mejorar el mundo. Era un socialista radical que en no pocas ocasiones dijo que la violencia se justifica como una respuesta a sistemas injustos.

Mandela y su conflicto con los Estados Unidos

En la década de los 60, Mandela fue puesto en la “lista negra” de vigilancia de la CIA. Su actividad paramilitar en la rama armada del Consejo Nacional Africano, Umkhonto we Sizwe (Lanza de la Nación), y su cercanía con los partidos comunistas africanos y el soviético fueron la principal razón de la vigilancia cercana que hiciera la agencia.

De acuerdo a múltiples investigaciones periodísticas, fue la misma CIA la que entregó a la policía afrikaans la información para dar con Madiba en 1962. No fue sino hasta el 2008 cuando la CIA dejó de seguir al entonces expresidente sudafricano. (Vía: Huffpost)

Mandela fue de las principales voces que criticaron la segunda Guerra del Golfo y fue un apoyo constante del pueblo palestino. Su cercanía a otros líderes comunistas y socialistas fue criticada por no ser tan crítica como lo era con los líderes estadounidenses y las políticas económicas que apoyó en Sudáfrica estaban lejos de su discurso anticapitalista. (Vía: The Guardian)

Mandela no era más que un líder, no un santo

Madiba en muchas ocasiones repitió que él no era un santo, que cometía errores y que esos errores no eran responsabilidad del movimiento político internacional que representaba.

Su biografía estuvo tan entrelazada con el desarrollo histórico de Sudáfrica y de la liberación negra en su país que esa correlación se dio tan profundamente que no sólo invisibilizó a los otros participantes, sino que hace muy complicada una crítica de uno sin afectar al otro.

Tal como ocurre con Gandhi, con Martin Luther King o el mismo Mandela, es más fácil recordar frases célebres que legados complejos, es más inocuo olvidar la formación política para cancelar, así, las profundas críticas que esperaban fueran su legado real.