Lola Álvarez Bravo: la primera fotógrafa profesional de México

Google la homenajeó con su doodle
(Imagen: Google)

Google dedicó su Doodle de hoy para homenajear a una de las primeras mujeres expertas en tomar fotografías de México, Lola Álvarez Bravo, en la celebración de su cumpleaños 117. Conocida por sus representaciones de figuras abiertas, al igual que la fotografía de carreteras que narra muchos años de la vida mexicana, es vista como una de las pioneras de la fotografía innovadora de nuestro país.

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Dolores Martínez de Anda nació en Jalisco, un 3 de abril de 1903, la futura fotógrafa se mudó a la Ciudad de México cuando era niña con su padre tras el divorcio. Fue de su vecino, Manuel Bravo, que aprendió por primera vez los conceptos básicos de la fotografía, incluido el desarrollo de fotos en el cuarto oscuro. La pareja se casó en 1925, y ambos lograron una gran aceptación y éxito por su trabajo.

Foto de Frida Kahlo tomada por Lola Álvarez Bravo (Imagen: Flickr)

Al comenzar su carrera como maestra, Lola Álvarez Bravo realizó tareas fotográficas para revistas y periódicos, desarrollando una reputación como una de las primeras mujeres fotoperiodistas que trabajan en la Ciudad de México. Eligió retratar temas con franqueza, revelando el significado más profundo de la cultura y el significado social, en lugar de buscar trabajo de interés periodístico. En 1935, comenzó a catalogar fotografías en el Departamento de Educación y dos años después fue contratada para dirigir los talleres de fotografía de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde permaneció hasta su jubilación en 1971.

Autorretrato (Imagen: Wikicommons)

Lola Álvarez Bravo hizo inmensas contribuciones a la publicidad y al fotoperiodismo. Tomó muchas fotografías de sus amigos artistas, y en 1951 abrió la Galería de Arte Contemporáneo para promover su trabajo. En 1953 en la Galería, fue la anfitriona de la única exposición de las obras de Frida Kahlo que se celebró en México durante la vida de la pintora.

Desde finales de la década de 1970 hasta su muerte en 1993, ganó reconocimiento internacional por su trabajo. Su archivo de fotos se encuentra en el Centro de Fotografía Creativa en Tucson, Arizona, Estados Unidos.

En 1981, el estado natal de Álvarez Bravo, Jalisco, le otorgó una medalla de distinción por su contribución a las artes, y cuatro años después, se instaló una placa en su honor en el histórico Teatro Degollada de Guadalajara. Capturó escenas de la vida cotidiana mexicana, desde tradiciones locales hasta barberías al aire libre, retratando la profundidad y amplitud de la cultura del país a lo largo de una carrera que abarca más de medio siglo.