Lo sentimos, pero la humanidad sí llegó a la Luna

Cada una de las teorías que insisten en que eso no pasó ni son científicas ni tienen sentido, aún así, se siguen repitiendo

El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong, junto con la tripulación del Apolo 11, llegó a la Luna luego de ocho días de un viaje que se pensaba imposible, en medio de una carrera espacial que parecía perdida para los estadounidenses. Desde entonces, no dejan de existir teorías de que ese alunizaje nunca ocurrió, que Kubrick, que los Illuminati y los reptilianos, pero vamos por partes: ¿se hubiera podido fingir con ese detalle el alunizaje en ese tiempo y con esa tecnología?

Los ‘teóricos’ de esta conspiración han aludido a todo: desde el ‘ondear’ de la bandera, el polvo, la ‘falta’ de un cráter de la propulsión, la iluminación, la falta de estrellas y (por alguna razón) la experiencia fílmica de Stanley Kubrick.

Cada uno de esos ‘argumentos’ ha sido desmentido una y otra y otra y otra vez: la bandera se mueve por el movimiento del poste, la cama de roca firme donde alunizó el módulo era tan duro como para no verse afectado por la propulsión y “no había” estrellas porque la sensibilidad a la luz de las cámaras con las que se grabaron las acciones de los astronautas ya estaba rebasada por… ajá, el Sol (de la mismita forma en la que no ves estrellas en el día, aunque estén ahí).

Como no somos científicos, pero consumimos muchísimos videos de Youtube, le dedicaremos principal atención a tres elementos de esa teoría; dos,en realidad, son uno mismo y el otro es mera lógica: Stanley Kubrick y la imposibilidad de replicar, con la tecnología de entonces, la luz del Sol, y los soviéticos.

Entonces, Kubrick y el Sol

Imagínate que eres un necio, pero un necio de esos deveras, que hasta canal de Youtube tienen para explicar porqué las vacunas sí producen autismo (sin evidencias para comprobarlo) y por qué tú, con dos pelotas y una lámpara de mesa, puedes recrear el alunizaje.

La principal teoría del alunizaje falso tiene por principal voz a Kubrick, el director vanguardista que tomó todo (menos el cine pero también el cine) como un chiste gigantesco. Según esto, el director de 2001: Odisea en el Espacio, estrenada un año antes, fue el encargado de planificar y grabar el ‘alunizaje’.

¿Por qué Kubrick? Bueno, principalmente porque su película había roto cualquier expectativa en cuanto a efectos espaciales, porque cada escena daba la apariencia de haber sido grabada en el espacio y porque nadie como él, entonces, había hecho creer a los espectadores que no estaban en la Tierra.

Ese es todo el argumento. Tantán. El director, que incursionó en todos los géneros -pero no escuchas que haya dirigido un falso ataque en Vietnam, por ejemplo-, respondió a estas acusaciones años después en una entrevista en la que insinuó que todo fue falso y que él sí dirigió a Armstrong. Ah, y murió apenas días después, claro: asesinado por… alguien… La cosa es que el video era falso.

Ahora, las luces

A ver, entonces: ¿con unas pelotas y una lámpara de mesa puedes recrear el alunizaje de Armstrong y Aldrin? Bueno… sí y no: sí, porque es cuestión de luces y no, porque necesitarías un foco industrial y mantienes la escala de la Luna y la Tierra.

La verdad, es que con la tecnología de entonces era imposible: era más barato montar a tres mocos en una bomba controlada y lanzarlos pa’la Luna que desarrollar la tecnología necesaria para crear esas sombras rectas y largas que se aprecian en cada uno de los videos.

Esas sombras laaaaargas y de perfectos 90º fueron logrados por el Sol. Punto. De la misma forma que (va de nuevo) no puedes ver estrellas en el día.

Sí, esas sombras largas y rectas sólo se logran con el Sol, joven (Imagen: Código Espagueti)

Ya, para terminar: ¿qué tienen que ver los soviéticos en esto?

Fácil: todo. Soviéticos y Estadounidenses estaban en medio de una carrera armamentista. El experimento de llegar a la Luna era, simplemente, parte de un ejercicio para demostrarle a la URSS que si la NASA era capaz de lanzar a tres mocos a la Luna y traerlos de vuelta, sus misiles transcontinentales eran capaces de apuntar a una esquina específica de Moscú y detonar milimétricamente en la cara del Premier soviético.

Gagarin, riéndose de tus babosadas sobre el alunizaje

Desde el lanzamiento del Sputnik hasta las sondas a otros planetas, Laika y Gagarin, la URSS iba ganando esa carrera. La victoria, simbólica al menos, era la llegada a la Luna, por lo mismo fue una carrera que se luchó con los dientes.

La misión del Apolo 11 dejó, a ladito del módulo, aparatos reflectores quesque para medir distancias y cambios en la órbita lunar, pero, en realidad, era una cachetada con guante blanco: le dejó a los científicos soviéticos evidencias de su llegada a la Luna.

Y, desde 1969, esos espejitos han servido para muchas cosas pero, sobre todo, para que los Estados Unidos le restregaran en la cara su victoria al mundo. ¿De verdad crees que la URSS o las agencias espaciales europea, china o japonesa no hubieran gritado a los cuatro vientos que el alunizaje no pasó si, de verdad, no hubiera pasado?

Para los conspiranóicos, la evidencia no dice nada

Bien dicen que de los necios son las únicas verdades irrefutables. Quizá tengas razón, José, y, junto con los reptilianos, los Illuminati y la cábala de los Caballeros de Sion, todo fue una enorme mentira. ¿Cómo saberlo?

Sólo te dejamos este video. Cuando escuches y empieces a creer algo, pregúntate lo que comentan en él.

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