Ley 2×1 en Argentina puede dejar libre a represores

El pasado martes 2 de mayo, la Corte Suprema de Justicia de la Nación de Argentina, en un fallo dividido, declaró aplicable que los militares acusados de delitos de lesa humanidad puedan ver reducidas sus sentencias: la Corte apeló a la ley 24.390, o “2×1”, que había sido derogada en el 2001 pero que ahora podría dejar libre a Luis Muiña.

Luis Muiña fue detenido en 2006 y en 2011 lo condenaron a 13 años de prisión por haber formado parte de un comando parapolicial que torturó, secuestró y asesinó a trabajadores del Hospital Posadas en 1976 bajo las órdenes de Reynaldo Bignone. (Vía: The New York Times)

El fallo de la Corte ha levantado reclamos y protestas en Argentina y a nivel internacional, ya que el caso de Muiña sienta un precedente para que unos 280 represores, de los más de 500 que siguen en prisión por delitos de lesa humanidad, consigan salir en libertad.

El día de hoy, 10 de mayo, son las madres las que una vez más toman las plazas para protestar contra la impunidad en Argentina con la marcha “Señores Jueces: Nunca Más, Ningún genocida suelto” y, en México, la “VI Marcha de la Dignidad Nacional”.

Ambas movilizaciones tienen en común la desaparición forzada: Argentina protesta contra la ley que podría dejar libre a los responsables, México demanda justicia por los crímenes perpetrados en años recientes. En ambas marchas, las madres siguen buscando a sus hijos.

¿Cómo podrían compartir estos dos países sus propias búsquedas y luchas, su dolor?

Comencemos con tres de las organizaciones más importantes de América Latina: las Madres de Plaza de Mayo, las Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y Las Abuelas de Plaza de Mayo. Si bien el contexto social y político en que se organizaron es distinto al nuestro, sus protestas y exigencias están en nuestro presente e interpelan al mundo entero.

Para contar el proceso de las Madres de de Plaza de Mayo, es necesario regresar a la década de los setentas, una década que marca a América Latina con dictaduras y golpes de estado, pero también una década en la que el pensamiento y la organización latinoamericana construyen autonomías políticas y sociales frente a referentes europeos. Argentina fue marcada por la que se ha considerado la dictadura más sangrienta: el mandato de Jorge Rafael Videla.

La dictadura de Jorge Videla, que inició con el golpe de Estado en marzo de 1976, está marcada por violaciones, torturas, saqueos, homicidios, extorsiones y crímenes de lesa humanidad, a esta dictadura también se le conoce como Proceso de Reorganización Nacional.

Fue hasta el 10 de diciembre de 1983, cuando Raúl Alfonsín asume la presidencia de Argentina, que la dictadura llega a su fin.  Una de las acciones inmediatas de Alfonsín fue crear la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep); esta comisión contabilizó que durante de la dictadura de Videla habían desaparecido 8960 personas; relevó la existencia de 340 centros clandestinos de detención y puso al descubierto, los atroces métodos de la represión de Estado. (Vía: El Tiempo)

El registro de ese doloroso proceso y los testimonios de sobrevivientes quedaron guardados en un informe de cincuenta mil páginas que fue entregado a Alfonsín y que posteriormente se publicó con el nombre de: “Nunca más“.

Este es, a grandes rasgos, el contexto de lucha de las Madres de Plaza de Mayo, cuya primera acción era intentar reunirse con el dictador Videla.

«Individualmente no vamos a conseguir nada. ¿Por qué no vamos todas a la Plaza de Mayo? Cuando vea que somos muchas, Videla tendrá que recibirnos» dijo una de las 14 madres que en abril de 1977 acudieron a la Plaza de Mayo, ubicada frente a la Casa Rosada, sede de la Presidencia; una plaza pública frecuentada por oficinistas, banqueros y obreros, pues la idea era visibilizar que el régimen actual estaba desapareciendo personas.

En una entrevista, Hebe Bonafini, presidenta de la asociación, cuenta que en un principio no había la intención de organizarse, pues lo urgente era saber el paradero de sus hijos, ir a comisarías, hospitales, a los tribunales o a los despachos de ministros o militares, donde además de ir encontrándose con más madres, la rabia y la angustia crecía en la medida que salían de todos esos lugares con las manos vacías, sin información sobre el paradero de sus hijos.

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Con el correr de los meses, comenzaron a fijar reuniones y las caminatas en la Plaza de Mayo no cesaban, pero en diciembre del 77 Esther Careaga, Mary Ponce de Bianco y Azucena Villaflor de De Vincenzi desaparecieron a manos de un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada. Este fue el primer golpe severo que recibieron las Madres. Desde entonces, la Asociación está presidida por Hebe de Bonafini y sufrió una fractura en 1985, cuando un grupo se alejó por diferencias políticas y se reconoció como Línea Fundadora. (Vía: El Tiempo)

Casi al mismo tiempo, se formó el grupo Abuelas de Plaza de Mayo, una de las diferencias radica en que las abuelas no sólo buscan a sus hijxs, sino que cuando sus hijxs fueron desaparecidxs, también se llevaron a sus nietxs recién nacidxs o a sus hijas embarazadas. Hasta el momento, las Abuelas han recuperado 122 nietos. Actualmente la organización está presidida por Estela de Carlotto.

El camino de 41 años de las tres organizaciones de madres y abuelas representa la fuerza y la lucha contra el terrorismo de estado, representa y encarna la exigencia de justicia. Las movilizaciones de las madres y abuelas son un emblema de protesta social pacífica, sus acciones tienen un reconocimiento a nivel internacional y son para Argentina y el mundo un paso enorme en temas de derechos humanos.

Ahora todo ese trabajo podría estar en riesgo con el caso de Luis Muiño, con el hecho de aplicar una ley que deje libre a quienes cometieron torturas, asesinatos y violaciones. El trabajo no sólo de las Madres de Plaza de Mayo, sino del colectivo H.I.J.O.S Capital o la Asociación Buena Memoria podría sufrir otro ataque, quizá no de manera directa pero sí a la memoria de los sobrevivientes, de quienes fueron dejados para contar la historia.