La violencia con armas en EE.UU., ¿problema de salud mental o de acceso a armas?

Si por algo es famoso Estados Unidos es por sus tiroteos en masa. Una investigación publicada en el Washington Post contabilizó 158 tiroteos de 1966 a 2018 en donde un tirador mató a 4 o más personas. Asimismo, la investigación recopiló datos de la fundación Mother Jones, que señalan que en esos 158 tiroteos murieron mil 135 personas; en estos se utilizaron 305 armas, lo que quiere decir que un mismo tirador llevaba más de una arma cuando perpetró la masacre, además que de ese total de armas, 175, es decir, más del 50% fueron obtenidas de manera legal.

Sin embargo, la mediatización de estos hechos ocultan un problema mucho más grave: la violencia relacionada a las armas de fuego. Enfocar el problema de las armas de fuego y a su acceso a los tiroteos en masa solo simplifica el problema por distintas razones, entre ellas políticas y económicas, tal como veremos más adelante con el ingrediente de la salud mental.

Para darnos una idea de la magnitud de la violencia relacionada a armas de fuego en Estados Unidos, según datos de la organización Gun Violence Archive, durante 2018 han muerto 12 mil 509 personas por arma de fuego; de ese total, 68 están relacionadas a un tiroteo en masa, es decir, apenas el 0.54% de las muertes causadas por arma de fuego. Estas cifras excluyen los 22 mil suicidios que suceden en promedio anualmente realizados con un arma de fuego, que no son contabilizados en tiempo real.

Armas De Fuego EU
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El problema de la violencia con armas de fuego es mucho más complejo de lo que parece y no se reduce necesariamente a lo que comunican los medios de manera cotidiana en la forma de tragedias y hechos aislados relevantes mediáticamente. Más bien, lo que arrojan las cifras es que se trata de un fenómeno anómico de la sociedad estadounidense.

Esta mediatización en forma de hechos aislados y escándalos simplifican el problema y, permiten que cierto grupo políticos atribuyan causas simples a un problema que es altamente complejo, la principal: la salud mental de los perpetradores. Este argumento se ha vuelto muy popular entre los grupos conservadores y los defensores de la portación de armas en Estados Unidos debido a que, justamente, se reduce el problema de la salud mental a los tiroteos en masa, ya que políticamente es muy sencillo atribuir esa causa ante fenómenos de ese tipo.

Sin embargo, la salud mental no necesariamente no puede ser una causa unívoca para explicar los tiroteos en masa ni mucho menos la violencia con armas de fuego en términos mucho más generales. Para darnos una idea, una investigación de la Universidad de Pittsburgh (The Link Between Mental Illness and Firearm Violence: Implications for Social Policy and Clinical Practice), estima que apenas el 4% de la violencia criminal está relacionada con enfermedades mentales, en ese sentido, esta categoría no explicaría el 96% de la violencia restante; esto no quiere decir que en ese restante no se deba considerar la salud mental, simplemente se toma como un factor entre muchos otros.

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En relación a la violencia con armas de fuego, esta misma investigación señala que apenas el 2% de la violencia de este tipo está relacionada a enfermedades mentales, por lo tanto, no es una población relevante para la generación de políticas públicas de prevención. De tal manera, señala el artículo, es necesario tomar en cuenta variables como las condiciones socioeconómicas, edad y antecedentes criminales y, dejar la salud mental en el terreno de lo latente, esto quiere decir, debe tomarse en cuenta como una variable en consideración, pero no el la forma lineal causa/efecto: a+b=c.

Además de las variables señaladas anteriormente, es necesario tomar en cuenta el acceso que tienen los estadounidenses a las armas de fuego, garantizado jurídicamente por la Segunda Enmienda. Este modelo de portación de armas, no solo ha generado una industria armamentista pujante, sino que también ha generado un mercado importante tanto de exportación (legal e ilegal) de armas de fuego, como de su importación.

Para darnos una idea del volumen del comercio de armas al interior de Estados Unidos, según datos del Departamento de Justicia, de 2010 a 2015 se fabricaron 49 millones 883 mil 815 armas de fuego (pistolas, rifles, escopetas), de ese total, se exportaron de manera legal un millón 562 mil 996 armas de fuego en ese mismo periodo; de forma ilegal, solo a México se exportan cerca de 213 mil armas al año, es decir, casi la mitad de lo que exportaron en 5 años. Por otra parte, los estadounidenses también importaron un número considerable de armas de fuego, de 2010 a 2016, importaron 29 millones 169 mil 730 armas de fuego.

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El principal país de origen de las importaciones de armas de fuego en Estados Unidos es Austria, del que importó en 2016 un total de un millón 322 mil 694 armas; seguido por Brasil con 727 mil 341 armas; Croacia, con 574 mil 486; Alemania con 473 mil 278 unidades e, Italia con un total de 447 mil 385 armas. Del total de importaciones en 2016, el 72% fueron pistolas, el 14% rifles y el 14% escopetas.

Como podemos ver, la disponibilidad de armas en el mercado estadounidense es bastante alta, esta rica y diversa oferta responde a que hay una alta demanda, debido a que es muy sencillo obtener armas de fuego. Del total de armas de fuego en manos de civiles en el mundo, que son alrededor de 650 millones, Estados Unidos tiene el 48%. (Vía: CNN)

Estados Unidos es el país con el mayor promedio de civiles armados, con un total de 89 de cada 100; seguido por Yemen (un país en guerra) con 55 de cada 100; Suiza con 46 de cada 100; Finlandia, con 45 por cada 100 y, Serbia con 38 de cada 100. Asimismo, el 43% de los estadounidenses tienen más de un arma en su poder. (Vía: CNN)

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El mercado de armas y las leyes laxas combinado con variables socioeconómicas, demográficas, de salud mental y de contingencia pura, han generado una tormenta perfecta en los Estados Unidos. Es decir, es lógico que Estados Unidos tenga esos niveles de violencia con armas de fuego, cuando el acceso a ellas es tan sencillo y cuando tanta gente se encuentra armada; sería ingenuo pensar que ante este contexto, haya bajas probabilidades de que las armas no sean utilizadas.

En conclusión, la salud mental es solo una arista del problema, pensar que es una causa unívoca para explicar la violencia con armas de fuego en Estados Unidos, es ingenuo o bien esconde un interés político para minimizar el problema. Revisando las cifras podemos sostener que el problema se encuentra en el acceso a armas de fuego, ya que como cualquier mercancía, se adquiere para usarse en un determinado momento y, mucho más si esta es de uso cotidiano.

Por: Redacción PA.