¿Por qué es una buena noticia que el IMSS ahora trate la hepatitis C?

Si hay un deporte nacional con particular arraigo es quejarse del sistema público de salud. Incluso la gente que nunca ha acudido a una clínica pública tiene quejas al respecto. No es de culparse: el historial de quejas es tan grande como la historia de nuestras instituciones de salud pública. Sin embargo a veces hay una noticia que nos hace recordar que la salubridad pública es una de las pocas luchas de la revolución mexicana que aún tiene lozanía.

Esta semana se hizo público que el IMSS ha comprado el tratamiento para la hepatitis C. En rueda de prensa, Mikel Arriola comentó que el tratamiento que tiene un costo para el IMSS de 170 mil pesos por paciente será administrado a 1600 casos que tiene ubicados el IMSS. (Vía: La Jornada)

Vale la pena recordar que la hepatitis C, de mortal peligrosidad, hasta hace muy pocos años no tenía un tratamiento definitivo. La enfermedad producida por un virus, contaba con tratamientos paliativos pero no existía una cura definitiva. Mientras los tratamientos comunes duran hasta 24 meses, este novedoso tratamiento tarda apenas 6 meses.

Se estima que en México hay 232 mil casos de hepatitis C, transmitida principalmente por relaciones sexuales sin protección y por transfusiones sanguíneas. Solamente el Seguro Social tiene más de 80,000 casos diagnosticados. Un grave problema con la hepatitis C reside que sea asintomática: un paciente puede tardar hasta 20 años en presentar síntomas y obtener un diagnóstico adecuado. Tampoco es infrecuente que el paciente se entere de que porta el virus de la hepatitis C por el examen de sangre que antecede una donación. (Vía: Aristegui Noticias)

Aunque entró en circulación desde el 2014, la cura para la hepatitis C tiene un precio privativo para el público por lo que no ha pasado a ser el tratamiento preferido para los pacientes. Según autoridades, es la primera vez en el mundo que un servicio público de sanidad compra el tratamiento para la hepatitis C. 

 

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