Hace 17 años, Portugal despenalizó todas las drogas: ¿cómo va la estrategia?

Para el año 2000, Portugal tenía el índice más alto de usuarios de heroína y cocaína de toda Europa, así como el mayor número de muertes por sobredosis e infecciones de VIH/SIDA. En el 2001 tomó una decisión radical: legalizar todas las drogas y comenzar a tratar el problema como algo médico en vez de criminal. A 17 años, los resultados hablar por sí mismos.

Gandelina, una abuela de 78 años, Nuno, un ‘viene viene’ que trabaja frente al palacio presidencial en Lisboa y miles de personas en Portugal hoy están vivas (en parte) gracias a una medida radical que, en el 2001, casi condena al país completo al ostracismo.

El consumo y tráfico de drogas en Portugal dejó de ser un tema de seguridad y se convirtió en uno de salud: en ves de fiscalías y policías, se diseñaron programas de salubridad y se designaron a doctores para tratar una gravísima crisis que atacaba al país. (Vía: New Yorker)

Ojo: las drogas no se legalizaron. Siguieron siendo ilegales, pero se decidió no penalizar, en lugar de la cárcel, a quienes detengan con sustancias ilícitas son llevados frente a una especie de tribunal: un médico, un psicólogo y un abogado hablan con el presentado y, por lo general, le imponen una multa  y tratamiento para combatir su adicción.

A 17 años de esa medida, Portugal ha logrado reducir el contagio de VIH/SIDA por compartir agujas, las muertes por sobredosis son extrañas, 3 por cada millón (son el penúltimo lugar en Europa luego de ser el primero por años).

El pánico de que la medida creara ‘hordas’ de jóvenes adictos nunca se concretó. Después de un ligero despunte para 2007, el consumo de drogas ha decaído principalmente entre los jóvenes. (Vía: Washington Post)

Por mucho que podría parecer que la despenalización “a la Portugal” es la solución a muchos de los problemas que ha generado el consumo de drogas y el narcotráfico en buena parte del mundo, implantar esa misma medida en cada país sin atender los problemas específicos de cada uno no sólo es un riesgo sino que sería contraproducente.

Las condiciones históricas, sociales, políticas y económicas que desencadenaron la crisis de adicciones en la década de los 90 en Portugal y las condiciones que permitieron, en 2001, que entrara en vigor la despenalización no son las mismas en México, Estados Unidos o Colombia. (Vía: MIC)

Sin embargo, la gran mayoría de los expertos señalan que la experiencia portuguesa puede dar guías que se pueden (y se deberían) seguir teniendo siempre en cuenta las condiciones de cada país.

¿Cómo funcionaría la despenalización en México?