¿De verdad podría haber una guerra nuclear en cualquier momento, como dice Norcorea?

Momento en que un buque estadounidense desde la parte española del Mediterráneo lanza un misil tomahawk hacia Siria.

En días pasados el término “Tercera Guerra Mundial” rompió récords de búsquedas en Google. ¿Son exagerados esos temores atómicos? Para muchos, los ingredientes imprescindibles para una guerra nuclear ya están en el aire: Estados Unidos lanzó en Afganistán la bomba no atómica más grande que haya construido; Rusia reclamó severamente a Trump los recientes bombardeos en Siria; y Corea del Norte promete pruebas nucleares mientras el vicepresidente de Estados Unidos advierte que dejen de probar la paciencia “estratégica” de los norteamericanos. (Vía: BBC)

Esta tarde, Kim In-ryong, el embajador de Corea del Norte ante la ONU, declaró que el clima bélico actual ha convertido a su país en un foco rojo. Para el funcionario, las declaraciones y amenazas estadounidenses han hecho de la península de Corea “la caldera más caliente del mundo” y se ha creado una “peligrosa situación en que una guerra nuclear podría ocurrir en cualquier momento”. (Vía: The Guardian)

Para algunos el embajador coreano exagera en su declaraciones, mientras que otros fatigan la barra de búsquedas de Google con términos alusivos a un conflicto militar que, a su parecer, es inminente. ¿Cuándo ingresamos a este tour que roza el Apocalipsis? Todo depende de a quién se pregunte. 

Cuando era un mero magnate bravucón y jactancioso, Trump exigió varias veces por twitter a Obama que no interviniera en Siria. Sus reclamos, lejos de ser pacifistas, buscaban que Estados Unidos se limitara a acudir a fiestas donde sí fuera invitado, preferentemente si ocurrían en su propia casa. Parece ser que convertirse en presidente te cambia: el ataque con misiles tomahawk a Siria ha revelado a un Trump que se siente a gusto con su nuevo papel como shérif del mundo. Mientras sus detractores alegan que no hay certidumbre sobre los ataques con gas sarín en Siria, Trump ha tomado represalias contra un gobierno que se dice soberano y libre pero que varias veces ha violentado los derechos humanos de sus habitantes. (Vía: The Guardian)

 

Siria es una encrucijada geopolítica donde todos tienen intereses: Rusia, mayor protector del gobierno sirio, ve en el país con costas en el Mediterráneo una salida natural para el comercio de hidrocarburos; Estados Unidos dice combatir en Siria el uso de armas ilegales pero de paso ha golpeado a ISIS, una organización terrorista que ayudó a crear con sus intervenciones militares en Iraq y Afganistán. ISIS, por su parte, aprovechó el vacío de poder en Siria para extender lo que ellos consideran un país de facto al que apenas le bastaría ser reconocido por sus pares para ser legítimo. (Vía: BBC)

 

Es en este contexto que Estados Unidos lanzó la MOAB. “La madre de todas las bombas”, por sus siglas en inglés, es la bomba no atómica más grande que haya construido Estados Unidos. Con un peso de diez toneladas, su capacidad destructora hace honor a su nombre pero sus resultados aún no se han probado con contundencia: al ser lanzada en una red de túneles del grupo terrorista ISIS, sin ser una bomba nuclear, apenas podemos suponer lo que una explosión semejante haría en una zona urbana.

 

La MOAB ha cobrado más de 90 víctimas mortales pero tuvo como mayor daño provocar que Rusia exhibiera un artefacto acaso más tenebroso: el “Padre de todas las bombas” es una bomba termobárica, es decir una bomba que utiliza el oxígeno del aire para realizar su explosión lo que la hace aún más peligrosa que su símil estadounidense. Esta bomba es la más grande que se haya construido. (Vía: Sputnik)

El pasado sábado, Corea del Norte probó sin éxito el lanzamiento de un misil. La criminal testarudez de un dictador salido de una caricatura ha puesto a Corea en una situación donde incluso a China le cuesta defenderlo. Mientras China busca una salida diplomática a las tensiones que tiene Corea del Norte con Corea del Sur, Japón y los Estados Unidos, Corea del Norte amenaza con pruebas balistísticas semanales y seguir con su programa nuclear. Por un lado declara que tiene al poder para defenderse de las amenazas de Estados Unidos y, paralelamente, acude a la ONU para acusar a Trump.

 

Como eje central de la OTAN (un tratado proveniente de la Guerra Fría para oponerse a la URSS), Estados Unidos se declara defensor de la Unión Europea y, por extensión, de lo que ellos consideran Occidente. Rusia, por su parte, defiende Siria mientras que China, con mayor tiento pero no menos firmeza, defiende a Corea del Norte. En estas condiciones, ¿quién podría ganar el ajedrez geopolítico?

Muchos han visto en los desplantes de Corea del Norte y las no menos alarmantes declaraciones de Trump el inicio de lo que más tarde podría ser recordado como la Tercera Guerra Mundial. ¿Cómo puede ser que Corea del Norte, un país que tiene apenas un cuarto del producto interno bruto de la Ciudad de México, tenga en semejante apuro a un planeta que se siente en la antesala de una guerra? Tal vez porque Corea tiene más aire en sus pulmones que armamento a la mano. 

¿Es sensato creer que estamos a punto de ver una guerra mundial, para colmo nuclear? La respuesta es simple: no. Las tensiones entre Estados Unidos y la URSS fueron mayores durante la Guerra Fría y vivimos para contarla. Antes que acudir a las agresiones nucleares, un gobierno tiene un abanico de opciones mucho más seguras y baratas: desde boicots económicos hasta ataques cibernéticos. Alarmarse por el inminente fin del mundo es una de las más viejas costumbres de Occidente y todo parece indicar que seguirá. Al final del día, apostar a que el mundo se acabará pronto es una apuesta que vale la pena perder.