Cómo un conflicto laboral terminó en la expropiación petrolera

Cada año parece que se festeja menos, pero ¿por qué es tan importante esta fecha?
(Imagen: INAH)

Hoy se celebran 81 años de la expropiación petrolera, anunciada por el presidente Lárazo Cárdenas y apoyada por buena parte de la población mexicana. ¿Cómo fue que se logró, y cuáles son los logros que permanecen?

También te recomendamos: A 79 años de la expropiación, Lázaro Cárdenas nos dio Pemex… y Peña el gasolinazo

El sexenio de Lázaro Cárdenas es visto por muchos historiadores de la posrevolución, como el que cumplió muchas de las promesas truncas de la Revolución: se logró la repartición de tierras de los latifundistas, se otorgaron derechos laborales y (quizá viendo en retrospectiva no fue tan bueno) se consolidó el partido de Estado, luego de roces tras el “maximato”.

Toma protesta de Lázaro Cárdenas (Imagen: Noticieros Televisa)

Muchos de los logros de Cárdenas fue el atender las demandas obreras, campesinas y sociales que seguían sonando fuerte. Más que un trabajo de un solo hombre, el cardenismo fue un proceso nacional. Y así, justamente, es como ocurrió la expropiación petrolera: lo que comenzó como un conflicto laboral, terminó en Pemex.

Desde mayo de 1937, estalló una huelga de petroleros en todo el país. Apenas unos meses atrás, los trabajadores habían logrado conformar el sindicato de petroleros (sí, ese que ahora dirige Carlos Romero Deschamps): el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), adherido a la CTM.

La huelga afectó la vida cotidiana de todo el país: sin quienes producían, transportaban y repartían la gasolina, el transporte quedó varado, el comercio y las fábricas también.

Luego de múltiples negociaciones entre Presidencia, el STPRM y las empresas, se llevó a la Junta de Conciliación y Arbitraje una simple exigencia: el pago de 26 millones de pesos al sindicato para aumento de salario y prestaciones. Las empresas se negaron y cancelaron el contrato colectivo.

Huelga petrolera en 1937

Siguieron juicios de amparo, insistencia del Sindicato y la presidencia no decía mucho, hasta que, de repente y “de la nada”, Lázaro Cárdenas anunció a nivel nacional la expropiación petrolera. El costo de la indemnización a las empresas fue pagado, también, por el apoyo de millones de mexicanos.

León Trotsky, todavía vivo y ya en México, escribió sobre lo que vio: “Sin sucumbir a las ilusiones y sin sucumbir a las calumnias, los obreros avanzados apoyarán completamente al pueblo mexicano en su lucha contra los imperialistas. La expropiación del petróleo no es ni socialista ni comunista. Es una medida de defensa nacional altamente progresista”. (Vía: La Izquierda Diario)

La expropiación fue una respuesta extrema del ejecutivo federal. En esos momentos fue urgente aplicar un artículo de la constitución mexicana que había sido ignorado desde la del 1857. La expropiación, también, abrió la posibilidad de una invasión militar, pero el contexto histórico del momento lo hacía imposible (estaba a nada de estallar la Segunda Guerra Mundial).

Los conflictos diplomáticos y jurídicos no cesaron sino hasta 1941. México, y Petróleos Mexicanos, se convirtieron en piezas fundamentales de los esfuerzos de guerra de Estados Unidos, lo que facilitó las negociaciones. (Vía: Rivera Castro, “La expropiación petrolera”)

Luego de la aplicación de la Reforma energética durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, pareciera que lo único que queda del esfuerzo cardenista es una idea: el petróleo es mexicano. La 4T ha tomado a Cárdenas como ejemplo, ¿llegará a usar su antecedente?

ANUNCIO