La paz agridulce: ETA entregará sus armas este 8 de abril

Entrega de armas de ETA podría representar paz pero también impunidad

Uno de los hechos más relevantes que tendremos este fin de semana es el desarme, unilateral y definitivo de ETA que ocurrirá este sábado 8 de abril. La banda terrorista que durante años buscó una escisión del País Vasco de Francia y España por la vía armada ha anunciado la entrega total de su armamento. 55 pistolas y dos toneladas y media de explosivos serán entregadas se forma pública. (Vía: El Mundo)

Esta imagen que pasó en Irlanda podría repetirse con ETA: paz con impunidad

Esto no necesariamente quiere decir que ETA y el gobierno español estén sellando la paz definitiva. Por un lado, vale la pena recordar que Euskadi Ta Askatasuna (“País Vasco y Libertad” y euskera) había renunciado a la lucha armada desde el 2011. La organización separatista, cuyos orígenes se pueden rastrear hasta los años cincuenta del siglo pasado en pleno franquismo, tuvo su mayor apogeo durante los ochenta. Desde su primer atentado en los años sesenta, ETA es culpable de la muerte de 829 víctimas, de los cuales 343 fueron civiles. (Vía: Expansión)

Si bien desde el 2011 se había anunciado su cese al fuego, ETA parecía estar dormido pero no muerto. Sólo recientemente han anunciado el desarme que para algunos representa una culminación de la paz y para otros es una coartada idónea para seguir impunes.

EL problema es el siguiente: ETA ha mostrado buena voluntad en todo lo referente a la inminente entrega de armas. La entrega estará rodeada de actividades e incluso los mediadores, llamados “artesanos de la paz”, han presentado un programa de actividades que incluirá una mesa redonda con discusiones sobre la paz y una proyección fílmica. En Baiona por la tarde dará a lugar el desarme que constará de un acto público que espera convocar a una concentración popular: todo aquel que desee acudir y presenciar el desarme, podrá hacerlo. (Vía: Naiz)

Sin embargo, no pocos políticos, activistas y medios sospechan que paralelamente al desarme ETA buscará cubrir las huellas de sus crímenes. ¿Cómo? Si ETA entrega las armas destruidas o las destruye durante el acto hasta dejarlas inservibles e irreconocibles éstas mismas armas no sólo ya no podrán servir para herir inocentes; dejarán de servir como pruebas forenses para determinar la participación y responsabilidad de ETA y sus integrantes en muchísimos crímenes donde aún no hay respuestas ni culpables sentenciados. (Vía: El País)

En ese sentido el desarme de ETA puede representar una situación agridulce: por un lado a los franceses y españoles les podrá constar que la organización terrorista ya no volará coches bomba en las calles, la que fue por mucho su táctica más célebre.  Pero tampoco constará que se haga justicia a través del deslinde de responsabilidades y la restitución a las víctimas. (Vía: El Mundo)

Es altamente probable que el desarme de ETA derive en paz pero no en reconciliación.

Mientras que los procesos de paz en países como Colombia buscaba la restitución de las víctimas y la negociación, ETA podrá alegar que buscó la paz, pero no necesariamente podrá decir que admitió responsabilidades. Todo dependerá de cómo se haga la entrega del armamento. En este sentido ya circula un pronunciamiento de Fernando Savater, Consuelo Ordóñez o Maite Pagazaurtundua que aboga por poner fin al terrorismo sin permitir la impunidad. (Vía: El Español)

Pero, lo más probable es que la organización busque repetir la imagen que consolidó el desarme de los unionistas irlandeses que finales de los noventa filmaron su propio desarme. Los unionistas, enemigos de IRA (la organización irlandesa que ETA emuló a través de los años), permitieron que se filmara cómo ellos mismos destruían sus rifles y pistolas con el fin de que estas armas no pudieran ser usadas después como pruebas en su contra por crímenes donde hoy en día aún faltan piezas del rompecabezas. (Vía: El Correo)

En el mejor de los escenarios, ETA, sus luchas y sus crímenes podrán pasar a ser materia de historiadores en lugar de materia de periodistas. En el peor de los casos, su forma de obtener la paz será recordada como un gesto agridulce donde ser acordó detener la violencia pero no impartir justicia. 

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