Hoy son dos años del caso Narvarte, familiares comparten su historia

Sentarse y escuchar afuera del edificio número 1909 en la calle de Luz Aviñón, en la colonia Narvarte. A dos años de los feminicidios de Nadia, Yesenia, Alejandra y Mile y del homicidio de Rubén, escuchar los testimonios de sus familiares no resulta sencillo. ¿Cómo permanecer sentada frente a quienes el estado les debe una respuesta?

Ayer se realizó el segundo “Festival Arte para No Olvidarte”, entre danza, poesía, música y talleres, un espacio fue dedicado a Paty y Alma Espinosa, hermanas de Rubén Espinosa; Indira Alfaro, madre de Yesenia Quiroz; Fredy Martín, hermano de Mile Martín y Araceli Osorio, madre de Lesvy Berlín.

La mesa llevó por nombre: “Familias en resistencia” y esa gran familia estaba unida no por la sangre si no por algo a lo que poco tienen acceso, estaban unidos por saberse en el lugar del otro, un lugar doloroso pero al mismo tiempo, lleno de fuerza.

Una moderadora que trataba humildemente de llevar la mesa, pidió a los familiares que presentaran a sus hijas, hermana y hermano. “¿Quienes eran ellos? ¿Qué les gustaba? ¿Qué sueño tenían? Empezar a acercarnos a ellos desde sus palabras es…” Dijo la moderadora.

La palabra fue tomada por Araceli Osorio, quien primero agradeció coincidir con personas que comparten algo más, “ese sentimiento de, considero, mucho coraje, mucha rabia de mucha indignación”.

“Cuando yo estuve con mi hija el día 5, que fue la actividad que se organizó en la rectoría les dije que las autoridades y, obviamente el feminicida, nunca se imaginó que Lesvy tenía una familia, Lesvy tenía amigos, que Lesvy tenía maestros, que Lesvy tenía vecinos y que nunca se imaginaron que alguien iba a tomar la palabra para presentar a Lesvy.”

Desde el otro extremo un paquete clínex llega hasta Araceli, toma uno y devuelve el paquete mientras, sigue contando los detalles de su hija, sus gustos, sus pasiones, cuando adoptó a su perrito y el gusto que tenía por el helado. “Estamos empezando a reconstruir, también desde otro lugares, desde la gente que no la conoció, dese ahí también la empezamos a reconstruir.”

Después la mamá de Yesenia, “Yo qué puedo decir de mi hija”. Cuenta que a su hija la llamaban “Doctora corazón”, que sus amigas se acercaban a ella para pedirle un consejo. Luego Indira nos lee una carta de una de las amigas de Yesenia. “Ahora al llegar a la Ciudad de México sólo me trae tristeza y un gran vacío por que me arrebató… a mi mejor amiga“.

Es el turno de Fredy, hermano de Mile. Él argumenta que es muy malo hablando en público, se pone nervioso y se aprieta el estómago. Pero alcanza a expresar su agradecimiento a quienes están ahí, recordando a su hermana. “Ella vino a trabajar, en busca de trabajo de ayudar a su familia,  a eso venía acá. Lamentablemente pues… no volvió de acá… Ya me puse nervioso.” Hay un pequeño silencio pero Feddy sonríe y termina agradeciendo y disculpándose por su forma de hilar las ideas.

Finalmente las hermanas de Rubén, una de ellas describe a su hermano como una persona humilde a la que le gustaba luchar por los demás. “Y que le gustaba luchar por la verdad y daba a conocer a la gente lo que en realidad pasa en nuestro país y que lamentablemente por eso decidieron asesinarlo… en este lugar”.

En este lugar, en el que estamos sentadas no más de 50 personas, escuchando cómo eran Rubén, Mile, Yesenia y Lesvy  a quienes probablemente más de la mitad de los que estamos aquí no conocimos en persona, ahora los recordamos gracias a la resistencia de sus familias.

Unade las hermanas nos cuenta que hace no mucho pudo conocer el edificio por dentro, estar en el marco de la puerta del departamento de Rubén. Se pregunta cómo fue posible que nadie escuchara nada, que nadie realizara una llamada, “entonces ellos también fueron cómplices”. La investigación sigue abierta, a dos años aún quedan muchas preguntas y lo peor quedan muchos abusos por parte de las autoridades.

Hace apenas unas semanas la Comisión Nacional de Derechos Humanos determinó que el Ministerio Público capitalino cometió una serie de violaciones de derechos humanos a lo largo del proceso de investigación y además, detectó irregularidades en el caso, por ejemplo, la contaminación del lugar donde ocurrieron los hechos y líneas de investigación inconclusas.

A dos años quien en ese entonces llevaba el caso, Edmundo Garrido Osorio, ahora es procurador capitalino. A dos años las familias siguen juntas y se encuentra como dice la mamá de Lesvy desde la rabia, a dos años la calle Luz Aviñón se cierra para sentarnos y escuchar sobre la vida de las personas que fueron asesinadas por un estado que le tiene miedo a la verdad y a la vida.

Quizá si cerráramos las calles por cada historia de violencia tendríamos una ciudad paralizada.