Desabasto de gasolina: ¿seguridad nacional o mercado?

Desde los primeros días de enero, los estados de México, Jalisco, Hidalgo, Querétaro, Michoacán y Guanajuato enfrentan escasez de gasolina debido a que el gobierno federal ordenó el cierre del oleoducto Salamanca-León, como una medida para combatir el robo de combustibles.

Recordemos que hace unas semanas, el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó el Plan Conjunto del Gobierno de México para Combatir el Robo de Hidrocarburos de Pemex, el cual incluye una participación conjunta de distintas dependencias federales como: Pemex, Secretaría de Energía, Secretaría de Gobernación, Secretaría de Seguridad, Secretaría de la Función Pública, el SAT y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

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Imagen: SENER

Según datos de Petróleos Mexicanos, hasta octubre de 2018 se detectaron un total de 12 mil 581 tomas clandestinas en todo el país. Las entidades con mayor incidencia son: Puebla, con mil 815 tomas clandestinas registradas; Hidalgo, con mil 726 tomas; Guanajuato, con mil 547 tomas; Veracruz, con mil 338 tomas; Estado de México, con mil 268 tomas y Jalisco, con mil 263 tomas clandestinas de hidrocarburos. Se estima que esta actividad le costó 97 mil millones de pesos a la nación de 2012 a 2016, esto según cifras del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados.

En el marco de este plan para combatir el llamado huachicoleo, el gobierno federal ha tomado distintas acciones. En primer lugar intervino los sistemas de monitoreo y control de los ductos y se procedió contra algunos funcionarios de Pemex, en segundo lugar se tomó el control de los centros de producción de la paraestatal con elementos de la Marina y la Defensa y, finalmente, se inició un cambio en la logística de distribución de los hidrocarburos, específicamente se cerraron algunos oleoductos y se buscó sustituir el abasto a través de transporte terrestre.

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Imagen: Especial

Este cambio en la logística en realidad fue lo que produjo escasez de combustibles en algunos estados del país, ya que, tal como ha admitido la propia secretaria de Energía, Rocío Nahle, “a la hora del cálculo no tuvimos la logística suficiente”. Es decir, al tomar las medidas de control de suministro de hidrocarburos en los ductos, Pemex y las dependencias involucradas del  gobierno federal no corroboraron cuál era el abastecimiento en las centrales de almacenamiento y de distribución locales, por lo tanto, hubo regiones que no estaban abastecidas al 100%. (Vía: Forbes)

Asimismo, los propios rumores de escasez provocaron que los consumidores realizaran compras de pánico, lo cual volvió mucho mayor el desabastecimiento de combustible. Esto por una razón muy sencilla, las personas buscaron acumular un bien escaso, lo que produjo que este bien se agotara; hasta el momento, esto no ha afectado los precios de los combustibles, ya que el combustible existe, sin embargo, no ha llegado a las regiones desabastecidas, ya que esta siendo transportada a través de pipas, lo cual hace más lento el suministro.

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Imagen: Especial

De hecho, en un comunicado, Pemex ha aclarado que el país no sufre desabasto de gasolina y que se encuentra trabajando para normalizar el suministro en las entidades en las que es escaso por problemas logísticos.

“Cabe recalcar que no se enfrenta escasez de producto ni especulación de precios; nuestras Terminales de Almacenamiento y Despacho cuentan con suficiente inventario para cubrir la demanda de la población. 
Pemex está haciendo su mayor esfuerzo para incrementar hasta en un 20 por ciento más su distribución en los estados afectados, todo ello mediante auto-tanques y carro-tanques, para cumplir con el abasto oportuno y suficiente a nuestros distribuidores y consumidores”, señaló la paraestatal.
Pemex
Imagen: Pemex
Respecto a este problema, se ha hablado mucho respecto a si se trata o no de seguridad nacional o si es solamente una cuestión de mercado. En realidad este es un falso dilema ya que ambas cosas operan, en primer lugar, el problema del robo de combustible es un problema de seguridad nacional en la medida en que Pemex y toda su infraestructura son propiedad de la nación, en ese sentido, robar combustible a esta empresa implica un daño al patrimonio del país. De la misma forma, el gobierno federal tiene todas las atribuciones legales para administrar Pemex y su infraestructura de la forma que mejor crea conveniente.
No obstante, la estrategia que tomen el gobierno y la paraestatal tiene un impacto en el mercado, ya que la mayoría de las empresas dedicadas a vender combustible dependen de la línea de suministro de Pemex, así que si la paraestatal no les provee de gasolinas, no tienen otra forma de sustituir ese servicio. En ese sentido, el mercado de las gasolineras tiene una fuerte dependencia de Pemex para abastecerse, es por eso que empresas como British Petroleum (BP) buscan importar y almacenar combustible por su cuenta para abastecer sus estaciones de servicio.
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Imagen: Especial
La crítica en ese sentido, tiene que ver con los errores de cálculo del gobierno no por el hecho de cerrar los ductos, por no corroborar cuál era el abastecimiento de combustible en el país. Parecería que esa decisión es precipitada y poco planificada en la medida en que de entrada no queda claro cómo el cierre de los ductos resuelven el problema del robo de combustible. ¿No hay robo de pipas o trenes, por ejemplo?
Tal como señaló Sergio Sarmiento en su columna de Reforma, parece una decisión irracional porque el transporte terrestre encarece los costos y vuelve más lento el suministro.
“Pretender combatir el robo de combustible suspendiendo el transporte por ducto es una decisión simplemente irracional. Sería como suspender el servicio del Metro para evitar los robos en los vagones, señala Sarmiento.
Al final, el cierre de ductos parece una solución simple a un problema complejo, ya que el robo de combustible, justamente involucra a las instituciones de todos los niveles de gobierno, a la paraestatal, a comunidades enteras y al crimen organizado. En ese sentido, los dichos de López Obrador respecto a que “el huachicoleo es una farsa”, ya que se hacía con complicidad de Pemex, no es más que hablar de lo obvio, no descubre el agua tibia, ya que estamos hablando de una red criminal compleja.

Por: Redacción PA.