¿Cómo fueron las elecciones en las que se nombró al sucesor de los Castro?

La Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba eligió al nuevo presidente cubano un día antes de lo que se esperaba. Esta es la primera ocasión que alguien sin el apellido Castro gobierne la isla desde 1958: Miguel Díaz-Canel. ¿Cómo fueron las elecciones presidenciales en un país que… técnicamente no las tiene?

El gobierno cubano sigue el viejo sistema parlamentario de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), así, el presidente no es, técnicamente, el presidente del país sino de la Asamblea legislativa que lo eligió. En Moscú se llamaba Politburó, en La Habana, Asamblea Nacional (en cortito, porque muy pocas veces se le dice con el nombre completo).

En estas elecciones, por ejemplo, se definió el Consejo de Estado de la Asamblea (misma que acaba de ser elegida): Presidente, los vicepresidentes (sí, hay varios) y Secretario. Éstos son definidos por el voto individual y secreto de los 600 miembros de la Asamblea.

Esos 600 representantes en la Asamblea son votados, ahí sí, directamente por los ciudadanos cubanos. A diferencia de México, donde la mayoría de edad se cumple a los 18 años, en la isla desde los 16 el Estado considera a sus ciudadanos como votados y votables; así mismo los militares, quienes en México no tienen derecho al voto ni a ser votados, y a quienes lleven más de cinco años residiendo en la isla (ajá: Hemingway hubiera podido votar). (Vía: Granma)

En una isla con una población total de poco menos de 11 millones y medio de habitantes hasta el último censo de 2017, significa que tienen un representante por cada 19 mil 126 cubanos, proporción bastante menor a la de México (259 mil 356 por cada diputado federal).

La última reforma electoral en Cuba fue en 1992, durante una de las épocas más duras para la isla, luego de la caída de la URSS y el desabasto que le siguió (sumado al reforzamiento del bloqueo marítimo y comercial que sigue padeciendo). 26 años después, en otro contexto político y económico.

Díaz-Canel, quien todo parece indicar será el nuevo presidente cubano, es el único contendiente real (hay otros dos de cartón cuyas candidaturas nunca fueron tomadas en cuenta por la Asamblea) y fungía como uno de los vicepresidentes de la Asamblea. Sin un pasado militar, como el de muchos de sus compañeros ni con un grupo de burócratas apoyándolo tendrá un trabajo difícil como puente generacional entre la vieja guardia revolucionaria y los nuevos burócratas socialistas que, aunque no son jóvenes, podrían renovar el gobierno cubano.

Para los cubanos “comunes y corrientes”, este cambio de nombre en la burocracia puede ser poco menos que nada, pero significará uno radical en la forma de hacer política en una isla donde las cosas no cambian… tan rápido.