Cada diputado local nos cuesta 12 millones de pesos al año (y ni hacen bien su trabajo): IMCO

El Instituto Mexicano para la Competitividad publicó su Informe Legislativo 2017, en él, compara la conformación, el gasto, la efectividad y la transparencia de cada legislatura estatal. Como resumen: son caras, inefectivas y nada transparentes.

Los congresos locales ocupan las noticias casi siempre por dos motivos: o un diputado estatal hizo el ridículo (o está siendo investigado por algún crimen),  o porque, para sorpresa de todos, lograron hacer bien su trabajo y  aprobaron una ley que cambia la vida de sus representados. (Vía: Informe Legislativo 2017, IMCO)

 

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Fuera de esas dos ocasiones lo que sabemos de los congresos locales es nada o prácticamente nada: ni quién es nuestro representante, ni qué leyes están en juego ni el costo que tiene para el erario. Según el Latinobarómetro, 83% de los mexicanos no se sienten representados por sus congresistas, un número así no sólo es grave para el ejercicio democrático, sino para la legitimidad de las decisiones que se toman en las Cámaras de representantes.

En México, hay 1, 124 diputados locales y, para mantenerlos, se gastan 13 mil 551.3 millones de pesos al año. Cada estado, cada cámara es completamente diferente: cuántos diputados y cuánto se gasta en cada uno, cuántas sesiones tienen al año y cuántas leyes aprueban, el número de representados y sus mecanismos de fiscalización y rendición de cuentas… Esas diferencias hacen aún más complicado un estudio como el que realizó el IMCO, pero, justo también por es diferencia, hacer una comparación entre ellos también resulta en algo complejo pero necesario si queremos, eventualmente, llegar a una democracia funcional y no la que tenemos en estos días. (Vía: Animal Político)

fuente: IMCO

Por ejemplo: el costo neto de cada representante de la Asamblea Legislativa de la CDMX cuesta lo que ocho diputados poblanos y en seis legislaturas, además de la capitalina (Michoacán, Sonora, Baja California, Estado de México, Jalisco, Quintana Roo), los diputados locales son más caros que los federales.

Este manejo “oscuro” del dinero legislativo se permite, en parte, porque en estados como Tamaulipas, Veracruz y Querétaro se le destina menos del 5% de su presupuesto al año a su mecanismo de fiscalización; esto permite que existan gastos que, técnicamente, no tendrían razón de ser, por ejemplo, el que todos, absolutamente todos, tienen una partida importante (un total de 1355.6 millones de pesos) en “ayudas sociales”, algo que ni siquiera forma parte de las funciones de un legislador. (Vía: Aristegui Noticias)

Mientras que en el mundo, los congresos locales tienen un promedio de 18 comisiones permanentes, en el país ese promedio es 29.

Si el gasto en estas legislaturas fuera justificado porque son un freno y una revisión constante de los gobernadores… El problema es que eso no ocurre y, en la práctica, son los gobernadores y sus caprichos los que en realidad proponen y aprueban leyes. De acuerdo al IMCO, el pasar de tres partidos en 2007 a más de 10 en 2017, lo que pudo haber sido una “mayor oferta” política para los electores se convirtió en congresos fragmentados e inoperantes; para prueba de ello, habría que revisar lo que ocurría en la Cámara de Diputados de Veracruz mientras Javier Duarte destruía el estado de a poco…

Los temas legislativos locales (cuando no son escándalos) son necesarios y urgentes, la revisión y exigencia de cuentas ciudadanas, en cierta medida, podría ser, hoy, el único mecanismo real para frenar el abuso de legislaturas que, más que buscar representar a sus votantes, tratan de tomar cuanto puedan del erario antes de que el gobernador en turno se lo termine.