¿Cuáles son las consecuencias no deseadas de quitar el fuero?

Parecería que la iniciativa ya aprobada en la Cámara de Diputados, que plantea la eliminación del fuero para funcionarios, incluido el presidente de la República, es una medida correcta para combatir la corrupción y la impunidad en las distintas instancias de gobierno. ¿Pero es 100% seguro y pertinente eliminar el fuero? Habría que tomar en cuenta algunas consideraciones.

No es para menos: históricamente los políticos han abusado de este privilegio otorgado por la ley para quedar impunes de distintos delitos y de abusos de poder. Ejemplos abundan, pero uno de los casos más icónicos ocurridos recientemente es el del ex secretario de Adquisiciones del gobierno de César Duarte en Chihuahua, Enrique Tarín, mencionado el día de ayer por Sergio Sarmiento en su columna de Reforma.

“El problema no está en el fuero, sino justo en el sistema de impartición de justicia”

Recordemos que Tarín tenía una orden de aprehensión en su contra por el delito de peculado y, para evadir la justicia, durmió en el recinto legislativo para tomar protesta como diputado y así, con el fuero, quedar temporalmente absuelto.

Es completamente lógico que el fuero sea visto como un mecanismo que solo perpetra la impunidad, la corrupción y el abuso de poder por parte de los funcionarios beneficiados.

La reforma aprobada por los diputados modifica los artículos 17, 61, 74, 108, 110, 111, 112 y 114 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y está a la espera de ser ratificada por la Cámara de Senadores. Entre los artículos y las leyes secundarias modificadas están las que establecen que el presidente solo puede ser juzgado por traición a la patria y delitos del fuero común. ¿Dónde queda el peculado, la corrupción, el tráfico de influencias o el abuso de poder? (Vía: Animal Político)

En resumen, la reforma contempla que todos los funcionarios puedan ser sujetos a juicio político, incluido el presidente de la República.

Sin embargo, la cuestión no es tan sencilla, ya que el fuero tiene una razón de ser; está asociado principalmente a la gobernabilidad y a limitar que en las disputas políticas se haga un uso faccioso o político del poder judicial y las instituciones de justicia.

Es un inocente y peligroso simplismo pensar que eliminar el fuero aporte algo al combate a la corrupción, de hecho, nosotros sostenemos todo lo contrario: eliminar el fuero en un sistema político con altos niveles de corrupción incrementa los riesgos, no solo de la gobernabilidad, sino de la estabilidad de las instituciones mismas.

Los supuestos que construyen un escenario en donde los funcionarios sin fuero que cometen actos de corrupción o un delito son juzgados de manera expedita dejan de lado la operatividad fáctica tanto de la política, como de las instituciones mexicanas, dicho de otra forma, dejan de lado el uso político de la justicia, el cual opera con todo y que existe el fuero, pero que podría potencializarse si se elimina este.

No es necesario ir muy lejos para imaginar las consecuencias no deseadas de una reforma como esta. Van algunos ejemplos: imagina que gana Andrés Manuel López Obrador la presidencia, pero no tiene mayoría en el Congreso, aquí la oposición podría prácticamente emitir un juicio político en su contra por cualquier cosa y no solo limitar su gobernabilidad, sino incluso quitarlo del cargo.

Ahora pensemos en el ejemplo contrario (para que no digan que nos paga Morena): imagina igualmente que AMLO es presidente, pero ahora es él quien está utilizando las instituciones de impartición de justicia para proceder contra sus opositores en el Congreso o en la Suprema Corte de Justicia de la Nación; es decir, en este caso el presidente utiliza el sistema de justicia para disminuir las capacidades operativas del poder legislativo y judicial.

Estos escenarios hipotéticos que toman como variable independiente a la corrupción muestran que el problema no está en el fuero, sino justo en el sistema de impartición de justicia, el cual no opera de manera autónoma de los intereses que están en juego y en disputa en el sistema político.

Los riesgos y las consecuencias de una medida como esta al parecer no están siendo contempladas por la urgencia de conseguir votos. Sin duda, tiene tintes electorales; y con tal de conseguir votos, nos estarían dando atole con el dedo legislativo.

Por: Pedro L. Arana @pedro_l_arana