También en Estados Unidos la clase media está desapareciendo

No sólo en México la “clase media” se está convirtiendo más en la idea que tenemos de nosotros, que en una clase social real y definida. En ciertas partes de Estados Unidos e Inglaterra, a familias que ganan 10 mil dólares al mes les es difícil (si no imposible) salir del mes sin deudas.

Hace un par de meses, se hizo viral la carta abierta que Talia Jane, entonces empleada de tiempo completo de Yelp, le escribió al CEO de la empresa. Yelp está basada en San Francisco y, como muchas otras empresas de tecnología, han construido un discurso “buena onda” y con muchas palabras lindas como “comunidad”, “libertad”, “emprendedurismo” y, en general, la idea que no dejan de repetirnos ciertos lectores de Plumas Atómicas: “el cambio está en uno”.

En esta carta, Jane simplemente hacía una lista de las penurias que pasaba día a día porque el sueldo que tenía en Yelp no le alcanzaba para sobrevivir: varios compañeros suyos estaban en situación de calle y ella y otros se veían en la necesidad de que las botanas y las aguas que daban en la oficina fueran su única comida, todo en una empresa que, irónicamente, provee comida a la gente. (Vía: Medium)

En el otro lado de los Estados Unidos, a un par de minutos de la capital, en Maryland, los Winnick ganan 125 mil dólares al año (alrededor de 200 mil pesos al mes… sí, es mucho… pero espera, querido lector) y tienen dos hijos luchan mes con mes para no abonar deuda a su tarjeta de crédito: entre los gastos básicos del mes (comida, gasolina, luz, agua, internet), impuestos, renta y minucias cotidianas, gastan todo su sueldo y no tienen forma alguna de ahorrar (de dejar de endeudarse, las más de las veces)… ¿ya les contamos que el esposo es asesor financiero? (Vía: CNBC)

Tanto Jane como los Winnick, a pesar de las penurias cotidianas, se siguen considerando clase media, por su educación, por los lugares que frecuentan, porque tienen una casa y un teléfono actual… pero, tal como ocurre en México, nombrarse “clase media” no garantiza ni estadística ni económicamente que uno lo sea: hay que endeudarse, que encontrar la forma para pagar una, dos o cuatro tarjetas de crédito.

Cuando ocurrió la crisis económica del 2008, varios economistas señalaron a la generación joven como los culpables: porque no teníamos “idea de cómo funcionaba la deuda”, creamos burbujas bursátiles que terminaron reventando… y desde entonces, culpar a “los millenials” (aunque ni exista en términos reales esa “generación”) es la forma más sencilla para expiar culpas y negar que existe un problema profundo en la forma cómo está distribuido el dinero, cómo se nos exige constantemente mayor productividad (y no vemos los frutos de ésta) y no encontramos, tampoco, la forma como vivir el día a día sin poner en riesgo el futuro que no tenemos. (Vía: The New Yorker)

En México, en Estados Unidos y en el mundo, la idea de “clase media” cada vez está más lejos de ser algo real y se está convirtiendo en un ideal que queremos alcanzar a como dé lugar… aunque eso nos lleve a sólo comer lo que ofrecen en la oficina, tengamos una tarjeta de crédito a punto de reventar y… estemos trabajando cada fin de semana sin entender cómo acabamos aquí.

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