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‘Chineros’: ni son nuevos, ni los han controlado, la banda existe desde 2000

Los “chineros” son un tipo particular de asaltantes de transeúntes: aplican una “llave china” (de ahí el nombre) a sus víctimas, mientras que uno o dos cómplices la despojan de todas sus pertenencias. Cada cierto número de años, la Procuraduría General de Justicia de la CDMX (PGJ) anuncia con bombo y platillo que “desarticuló” a la banda de chineros, sólo para que lo mismo vuelva a ocurrir pocos años después.

Desde el 2000, una crónica de El Universal relataba cómo una pequeña banda de asaltantes utilizaba la llave para inhabilitar a sus víctimas en los alrededores de Tepito y La Merced. La frontera entre las delegaciones Venustiano Carranza y Cuauhtémoc, el eje 1, Anillo de Circunvalación, servía, también, como límite entre la acción policiaca y salir libre: en esos años, la delegación Cuauhtémoc estaba reforzando su presencia policiaca como medida anterior a la gentrificación de su sector del Centro Histórico, pero la Venustiano Carranza prácticamente dejaba desierta de policías una zona “roja”:

Los vendedores establecidos de la calle de Manzanares dicen que en la esquina de Circunvalación es la zona más peligrosa; aún de día la policía no se percata porque los “chineros” son muy hábiles. Son tan hábiles que en cuestión de segundos consuman el robo y huyen hacia las vecindades de la calle Santo Tomás o del callejón de Manzanares, donde se pierden entre los hombres que en fila recargada en las paredes del corredor escogen a una de las muchas prostitutas. Añaden que la policía teme entrar a esa calle. (Vía: El Universal)

Luego, entre 2007 y 2009, en épocas de la administración de Marcelo Ebrard, cuando Joel Ortega era el jefe de la policía capitalina, en varias ocasiones se registró a bandas de “chineros” que eran detenidas, disueltas y “aseguradas”. Algunas crónicas narran anécdotas increíbles: persecuciones dentro de vecindades, polícías cercando barrios enteros y víctimas que guían a las “fuerzas del orden” para detener a los asaltantes, pero en todos los casos, tres elementos se repiten: es la banda de chineros y llevaban un año “deliquiendo” y las cámaras de seguridad instaladas por el gobierno capitalino lograron captar cada detalle de los ataques. (Vía: Terra)

En esta ocasión, en el regreso de la banda de chineros no hay diferencias con las otras: son un grupo pequeño de asaltantes que utiliza el mismo modus operandi, que son captados en video y que, aunque haya testigos, “nadie hace nada”, se repite, también, la captura de alguno de ellos y se promete, de nuevo, que la PGJ-CDMX hará todo lo posible para garantizar la seguridad e integridad de los ciudadanos:

En mayo la dependencia detuvo a cuatro de los integrantes de esta banda y con la captura de este jueves, la procuraduría desarticuló completamente la banda. A partir de investigaciones de gabinete y de campo, se capturó en flagrancia a Ansoni Esparza Valdín, después de asaltar a una mujer cuando ésta caminaba por la avenida Anillo de Circunvalación, en la colonia Merced Balbuena. (Vía: Excélsior)

 

Aunque pareciera que hay mucha información sobre esta banda (o sobre este modus operandi), poco es lo que podemos, en verdad, saber: ¿será que estos anuncios de parte de la PGJ-CDMX son una forma de ganar tiempo en lo que otros casos más graves siguen sin solución?, ¿es una nota que, de cuando en cuando, regresa a los medios cuando las agendas están muy flojas o, más bien, se sienten monotemáticas? ¿O es todo esto, la banda, las detenciones, los videos, el ejercicio extraño de una “tradición” en la que no cuenta tanto quienes la realizan, ni contra quienes se realiza, siempre y cuando exista y siga viva en la Merced?