La ciudad como centro comercial: a días de pedir licencia, Mancera da contratos a cuarenta años para Cetram

A través de un comunicado escueto y una nota bastante corta, el gobierno de la Ciudad de México anunció que cinco Centros de Transferencia Modal (Cetram) serían “rehabilitados” con una inversión de más de 17 mil millones de pesos. Los Cetram tendrán centros comerciales, cines, hospitales, hasta hoteles y oficinas, según las declaraciones de Miguel Ángel Mancera.

Miguel Ángel Mancera está a nada de pedir licencia de la Jefatura de Gobierno casi un año antes de que  termine oficialmente su periodo. Los contratos de estos Cetram, de acuerdo a la información que proporcionan en su propia página, están planeados para construirse entre dos y tres años y los acuerdos con las empresas que “administrarán” estos espacios son de cuarenta años (sí, cuarenta).

Cuando dos generaciones completas estarán ancladas a acuerdos público-privados, ¿no deberíamos de tener un tiempo para analizar con más calma lo que ya fue aprobado?

Mancera no aprende

En 2015, el gobierno de la Ciudad de  México anunció (ahí sí) con bombo y platillo un proyecto en asociación con Inversión Privada para “renovar” Avenida Chapultepec y convertirla en un “Corredor Cultural” que tenía más de centro comercial que otra cosa.

El proyecto, a cargo de la empresa paragubernamental PROCDMX (esa que gestiona la marca CDMX en el mundo), pensó que la tendría fácil: en una zona con una gentrificación avanzadísima, un centro comercial con intenciones de ser algo cultural no estaba tan alejado de los cientos de cafés, restaurantes, salas de cine y bares que tiene alrededor.

Sin embargo, la bomba les explotó en la mano: vecinos y organizaciones civiles se opusieron a lo que, en pocas palabras, era la privatización del espacio público: el “Corredor Cultural” no solucionaba los problemas de tráfico de la zona, no ampliaba las áreas comunes de convivencia y, sobre todo, no ayudaba a frenar la gentrificación, sino que la impulsaba.

El proyecto fue bloqueado por una consulta vecinal (con una participación bastante baja, comparada con el ruido en redes) y, desde entonces, parecía que el plan quedaría abandonado.

Chapultepec 2.0

Cuando el gobierno de la CDMX aceptó “la voluntad popular”, avisó que la remodelación del Cetram seguiría, pero pasaron dos años y no se supo nada.

Hoy, cuando ha decidido lanzar su campaña del quinto informe de gobierno como una muy mal disfrazada forma de iniciar su campaña presidencial, el anuncio de los Cetram será incluido como una más de sus propuestas gargantuescas que buscan “rehabilitar” el espacio público sin mencionar su evidente privatización.

Los Cetram que serán intervenidos son Tasqueña, Constitución de 1917, Martín Carrera, Chapultepec y Zaragoza, cada uno tiene sus problemas particulares, sin embargo padecen de lo mismo: un olvido institucional que ha devenido en delincuencia, mal estado de las instalaciones, y problemas cotidianos para sus usuarios.

¿Habrá consulta?

Definitivamente urgen medidas para rescatar esos espacios públicos, no sólo porque el transporte público es un espacio ideal para la socialización (aunque nos parezca medio imposible o abiertamente peligrosa) y porque forman parte de la rutina cotidiana de la ciudadanía: ¿un hotel que tardará tres años en ser construido y, supuestamente, 40 en volver a ser propiedad de la Ciudad es una forma de reapropiarnos del espacio público? ¿Cómo?

Los otros cuatro Cetram están alejados del centro, sin esa historia “pura” que algunos activistas buscan “defender”, como Reforma con la línea 7 del Metrobús. ¿Habrán mecanismos sociales y ciudadanos para defender esta intentona privatizadora? ¿Habrá alguien que le pueda preguntar directamente a Miguel Ángel Mancera qué busca, además de un trampolín para una presidencia que no va a conseguir?

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