¿Cómo fue que los tuits racistas de Trump ayudaron a la Caravana Migrante?

La caravana “Viacrucis Migrante”, que se encuentra en estos momentos en Matías Romero, Oaxaca, anunció que no llegará a la frontera en Tamaulipas, sino que se detendrá en la CDMX, luego del que el gobierno mexicano decidiera presentarles tres caminos legales para su camino: solicitar asilo en México, una visa de tránsito o una humanitaria.

Luego de que Trump anunciara que mandaría a la Guardia Nacional a vigilar la frontera (y que su Fiscal General, Jeff Sessions, confirmara que lo hacía por ellos), y en medio de una difícil y larga negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el Instituto Nacional de Migración (INM) y la Secretaría de Gobernación decidieron dar la bienvenida a los integrantes de la Caravana y les ofrecieron varios caminos para legalizar su estatus migratorio en el país.

Esta respuesta nunca había ocurrido en los diez años que lleva realizándose la caravana. Tal como lo expresó Rodrigo Abeja, miembro del comité organizador a El País, los tuits de Trump cambiaron radicalmente la forma como las autoridades mexicanas han actuado frente a su marcha: “Trump nos ayudó con sus tuits”. (Vía: El País)

A través de diferentes medios y en varias oficinas del INM, el gobierno mexicano ha dispuesto (como créditos preaprobados) alrededor de 600 permisos que permitirán a los integrantes de la caravana transitar libremente por el país los siguientes 30 días.

Una vez que lleguen a la Ciudad de México y Puebla a través de autobuses o a pie, los esperarán abogados especializados en derechos humanos para asesorarlos.

Desde su salida de Tapachula, hace una semana, los organizadores no esperaban el número de personas que llegó. Cientos de los que se les unieron ya habían cruzado la frontera mexicana y esperaban por una oportunidad para cruzar el país.

Irineo Mújica, uno de los organizadores, comentó a El Universal que los mismos números de migrantes fueron, al mismo tiempo, ayuda y problema:

Debido a la logística era necesario la reducción del número de participantes y esa fue la función de los permisos que el gobierno mexicano otorgó. Una vez reducida la cantidad de personas en la caravana se tiene planeado la partida a más tardar el viernes” (Vía: El Universal)

Es decir: contrario a los tuits racistas de Trump, la caravana no se ha desmantelado, no se ha frenado y seguirá avanzando, tal como lo hace cada año.

Desde el domingo pasado, el cheto presidencial ha estado tuiteando sobre la caravana organizada por Pueblos Sin Fronteras. Lo hizo en la mañana, casi a la misma hora en la que su canal de propaganda favorito, perdón, “noticioso”, lanzó un pequeñísimo reportaje sobre ellos.

Como ha ocurrido una y otra y otra vez en la presidencia de Trump, todo se reduce a un racista que ve programas racistas mientras tuitea cosas racistas e ignorantes. Pero, curiosamente, esta vez le salió el tiro por la culata: ayudó a cientos de exiliados a encontrar un lugar seguro.