Brexit: el divorcio geopolítico del siglo

El Brexit ya no tiene marcha atrás: ha empezado finalmente el proceso de separación del Reino Unido y la Unión Europea. El día de ayer, la primera ministra Theresa May ha oficializado la entrada en vigor del articulo 50 del tratado de Lisboa lo que es el equivalente a empezar un juicio por divorcio que ya no tiene marcha atrás. En un plazo no mayor a dos años el Reino Unido ya no será parte de la Unión Europea, lo que finaliza un matrimonio de 60 años. (Vía: El País)

La noticia toma en desventaja a la Unión Europea y a Inglaterra en un momento en que los ánimos independentistas escoceses han reavivado. El país del norte busca un nuevo referéndum para decidir si quieren continuar dentro del Reino Unido o no tras haber votado por su permanencia hace dos años. Ahora que todo el Reino Unido sale de la Unión Europea es que Escocia busca de nuevo su independencia. (Vía: The Guardian)

Para colmo, Irlanda del Norte actualmente no tiene gobierno. Los dos partidos irlandeses tenían un ultimátum de Londres para formar un gobierno de coalición. La fecha expiró el 2 de marzo y desde entonces el país va sin capitán. Por supuesto, el Brexit sólo empeora la situación. (Vía: The Guardian)

Gran Bretaña, recordemos, es una federación de países independientes donde las decisiones las puede tomar Londres pero Escocia, Irlanda del Norte y Gales pueden rechazarlas si así lo desean. Desde siempre, Escocia (como Yucatán) ha tenido el sueño húmedo de independizarse y ahora tiene la oportunidad gracias a la súbita debilidad del Reino Unido. En esta historia, claro está, Londres es la Ciudad de México; todo un sueño húmedo de los defeños.

Como todo buen divorcio, que el Brexit sea imparable no quiere decir que sea menos trágico: reportes indican que esta salida es una metedura de pata económica que los ingleses resentirán tarde o temprano. Sobre todo tomando en cuenta que tenían el mejor trato de la Unión Europea con todos los beneficios pero pocas desventajas: su moneda (la libra) se cotizaba aparte del euro y la zona de influencia económica era distinta al manejo de la tropa territorial. (Vía: El País)

 

La oleada derechista del año pasado que culminó con la victoria de Trump, el No a la paz en Colombia y el Sí al Brexit ha noqueado por completo la noción de que el sentido común siempre termina por imponerse en Occidente. Si los jóvenes hubieran votado con mayor ahínco en los tres casos, los resultados hubieran sido diametralmente distintos.

Para colmo, el Brexit hace que la idea misma de Unión Europea se empiece a tambalear. En sus 60 años de vida ningún país se había intentado salir del grupo económico y político. Pero también hace que se tambalee la idea misma de Reino Unido. Escocia ya se pregunta si le conviene compartir el destino de su hermano del sur. Ese giro del destino es como si Nuevo León buscara independizarse de México para unirse a Texas y decidieran no separarse para que luego luego México se saliera del TLC. Como estado soberano (tú no, Yucatán) Nuevo León tendría derecho a salirse de México para quedarse en el TLC con Estados Unidos y cumplir el sueño húmedo nuevoleonés de hacerse gringos.

 

Por supuesto, si el retruécano geopolítico les suena súper complejo y descabellado de realizar para nuestro país es porque en efecto el Brexit es una jugada simple de explicar pero muy difícil de realizar y con consecuencias imprevisibles. Reino Unido mismo no tiene una idea muy clara de qué sucederá y no pocos votantes ahora están sumamente arrepentidos.

Esperemos que todo este drama sirva de lección para Yucatán.