Así se ha comportado la Bolsa en las transiciones presidenciales

Históricamente, las transiciones de nuestro país son procesos en donde nuestra economía entra en periodos de incertidumbre, unos más fuertes que otros. Sin embargo, y esta no es la excepción, desde hace más de 20 años, los mexicanos no enfrentamos una crisis de fin de sexenio, las cuales eran prácticamente una tradición cada que nuestro país cambiaba de presidente.

El economista Enrique Quintana en su columna del pasado 2 de agosto, hizo un recuento de las principales crisis de fin de sexenio en nuestro país. La primera de ellas se dio en 1976 cuando José López Portillo sucedió a Luis Echeverría, en ese año se dio una fuerte devaluación, de 12.50 a 22 pesos por dólar, rompiendo con 22 años de paridad fija y, la inflación llegó a 30% anual.

La siguiente crisis se dio en 1982, durante la transición de López Portillo a Miguel de la Madrid, sucedió otra crisis económica muy fuerte, derivada del endeudamiento del gobierno a raíz del boom petrolero y que culminó con una devaluación que llevó al tipo de llegó hasta a 150 pesos por dólar, la inflación a 100% anual y, por supuesto, a la estatización de la banca.

Transición López Portillo
Imagen: Especial

La última crisis de fin de sexenio se dio en 1994 en la sucesión de Salinas de Gortari a Zedillo, la cual se dio en un periodo de incertidumbre política con el levantamiento del EZLN y el asesinato del candidato del PRI, Luis Donaldo Colosio. Este clima de inestabilidad produjo una salida masiva de capitales que derivó en una crisis económica muy fuerte, en una devaluación que pasó de un tipo de cambio de 3 pesos a 8 pesos por dólar.

Prácticamente desde 1994 no hemos vivido una crisis de fin de sexenio, simplemente entornos de incertidumbre en la economía que se manifiestan en caídas en la Bolsa de Valores y en el tipo de cambio, que opera bajo un esquema de libre flotación. Podríamos decir, que esto sucede debido a que los mercados no cuentan con la información necesaria de las operaciones del sistema político, ya que lo observa desde el entorno, por lo tanto, reacciona (irritándose) ante señales muy específicas de la política.

El caso de la transición de Ernesto Zedillo a Vicente Fox es muy claro, ya que los mercados reaccionaron, de inicio, negativamente ante la reconfiguración del sistema político causada por la salida del PRI de la presidencia después de 70 años. Es decir, para los mercados, la caída del sistema priista generó percepciones de mayor riesgo por la incertidumbre del cambio de gobierno, debido a que no tenían información de cómo operaría la política en el futuro.

Fox toma de protesta
Imagen: Especial

Como podemos ver, las transformaciones o las reconfiguraciones políticas no son observadas de la misma forma en la economía que en la política, ya que el sistema económico solo puede operar económicamente ante la información políticamente relevante. Así que, durante la transición de Fox, la BMV perdió 24.96%, sin embargo, a 3 meses de gobierno, el IPC mostró una recuperación del 9.91%, cuando corroboraron que había una política económica disciplinada, por ejemplo, en la reconfiguración del esquema de pago de deuda. (Vía: Dinero en Imagen)

En el caso de la transición de Felipe Calderón, la Bolsa se mantuvo a la alza pese al ambiente de conflicto postelectoral con el candidato Andrés Manuel López Obrador, quien acusó de fraude electoral y tomó distintas acciones de protesta. En este periodo el IPC acumuló ganancias acumuladas al 4 de diciembre de 2006 de 25.66%, a los 100 días de gobierno la Bolsa seguía reportando avances equivalentes al 4.76%. (Vía: Dinero en Imagen)

Con Enrique Peña Nieto, el IPC se comportó positivamente, para el mes de noviembre de 2012 la BMV mostró un avance de 4.75%, las razones fueron, las finanzas sanas y el anuncio del entonces gobierno entrante de las reformas estructurales, principalmente la energética y la hacendaria. (Vía: Dinero en Imagen)

AMLO
Imagen: Especial

Finalmente, aunque la transición con Andrés Manuel López Obrador no ha sido sencilla, principalmente por la cancelación del NAIM, las consultas y la serie de iniciativas legislativas relacionadas a la eliminación de comisiones bancarias, a la regulación de las mineras y a la estatización del sistema de pensiones, estamos muy lejos de estar en una crisis de fin de sexenio.

Hasta este momento, los efectos generados por estas acciones han sido según información presentada por Enrique Quintana en su columna de El Financiero del pasado 26 de noviembre: depreciación del tipo de cambio a más de 20 pesos por dólar, aumento del rendimiento de los bonos de deuda mexicana y pérdidas bursátiles acumuladas de 18.43%.

Este clima podría empezarse a disipar el próximo primero de diciembre con el discurso de toma de posesión de López Obrador, no obstante, el entorno de incertidumbre podría estabilizarse si el paquete económico de 2019 es consistente y creíble para los mercados.

Pedro L. Arana

@pedro_l_arana

Por: Redacción PA.