Ante la crisis por exceso de plástico, ¿qué procede?

Zero Waste España propone hacer un boicot ante el consumo de plástico del 3 al 9 de junio
El uso repetido de plásticos aumenta también la producción de basura

El 24 de mayo hubo una huelga mundial contra la crisis climática, México fue uno de los países que participaron con una marcha masiva hacia el zócalo. Es claro que nuestros hábitos de consumo son insostenibles si se espera que la vida en la Tierra sea viable por más tiempo.

Aunque todavía no existe una solución clara para los problemas ambientales, cada vez más personas entienden que el cambio individual no sirve a menos que se cambien también las políticas de las grandes corporaciones. Es por esto que Zero Waste España propone una semana de boicot al plástico (del 3 al 9 de junio) para exigirle a las grandes empresas alimenticias nuevas formas de manejar los productos.

El uso de plástico a nivel mundial es cada vez más alarmante. Según El País, mundialmente se compran 1.440 millones de botellas de plástico ¡al día! En el 2017, ocho millones de toneladas de plástico terminaron en el mar y, si seguimos así, se estima que para 2050 habrá más plástico que peces en el mar. En Europa, por ejemplo, el 40% del uso del plástico se debe únicamente al embalaje y empaquetado. (Vía El País

Sin embargo, los continentes no se libran del exceso de plástico, pues, dependiendo del lugar, la contaminación del plástico es de 4 a 23 veces mayor que en los océanos. Con la presencia de plástico en tierra y agua, no es de sorprender que haya microplásticos en prácticamente toda nuestra comida. Se estima que una persona ingiere 70 mil microplásticos al año.

La iniciativa no busca cancelar completamente el uso de plástico, sino evitar el consumo por una semana a fin de crear un impacto económico en las grandes corporaciones para exigir cambios en la producción.

Por lo tanto, Zero Waste España propone que esa semana todas las compras se hagan con tiempo, todo lo que sea necesario comprar con plástico será mejor dejar para las semanas posteriores.

Como consejos sugieren: llevar bolsas de tela al súper, hacer las compras a granel (con un recipiente propio), comprar en el mercado y no en el supermercado, usar un termo para no gastar en vasos desechables o botellas, usar jabón y desodorante en pasta y, si se come fuera, llevar los propios cubiertos.

El boicot coincide con el Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra el 5 de junio. Estas medidas ya se han tomado, por ejemplo, por el Reino Unido desde el 2014 con Zero Waste Week. Ahora bien, en México, según la UNAM, se producen 300 millones de toneladas de plástico al año, de los cuáles sólo se recicla el 3%.

¿Cómo sustituimos el plástico?

Los efectos económicos de la sustitución del plástico en las grandes corporaciones también dan qué temer: la industria del plástico produce 78 millones de toneladas anualmente que valen, aproximadamente, $198,000 millones de dólares.

Aunque el cambio de plástico a vidrio no implica un gran cambio en costo, sí lo implica en transporte. Es decir, ya que un refresco en un envase de plástico pesa 18 gramos y en botella de vidrio pesa entre 190g y 250g, su costo de transporte puede aumentar hasta cinco veces… por botella. (Vía BBC)

También es necesario tomar en cuenta que el plástico aumenta el tiempo de vida útil de la comida, lo que reduce los desperdicios alimenticios a la mitad. Actualmente, el costo del desperdicio de comida anual se estima en mil billones de dólares. Por lo que eliminar el consumo del plástico implicaría necesariamente un cambio en los procesos alimenticios y en el tiempo de vida de los alimentos.

La vida útil de los alimentos se prolonga a través del plástico y la reducción de temperatura. (Imagen: BBC Capital)

El uso de bioplásticos es viable económicamente, ya que éstos requieren menos petróleo para producirse (la formación de plásticos en el mundo ocupa entre 4 y 8% del petróleo, según la UNAM). Sin embargo, con lo apremiante de la situación, puede que el tiempo de degradación del bioplástico, por más corto que sea, no sea suficiente.

Por ahora, el boicot al plástico se convierte en un llamado necesario para exigirle respuestas a las grandes corporaciones y para cuestionar nuestro propio consumo desmedido de este material. Es momento de preguntarnos, ¿qué procede?