En plena entrevista en vivo para la cadena chilena Vía X, el pastor evangélico abiertamente homófobo, Javier Soto, utilizó una bandera de la diversidad sexual como “un tapete”, cuando tanto el conductor del programa, José Miguel Villouta y, luego, la directora de contenidos, Claudia Aldana, le solicitaron detener su “protesta” para continuar con el programa, el pastor se negó y el programa tuvo que ser cancelado.
El programa “El Interruptor” es un programa conducido por el periodista gay José Miguel Villouta, que buscaba evitar lo que ocurre con muchos programas que tratan temas de diversidad sexual: al tener invitados y comentaristas que comparten su línea editorial, terminan convirtiéndose en “cámaras de eco” que, a veces, invisibilizan mucha de la violencia real que ocurre fuera de ellos.
Es por eso que, en esta ocasión, buscaron invitar a un personaje que una y otra vez en medios chilenos ha sido objeto de controversia por su lenguaje y acciones violentas contra la comunidad LGBT+, el pastor Javier Soto. (Vía: El Universal)
https://twitter.com/villouta/status/876972183117082624
La entrevista comenzó tensa: ni bien había terminado la frase de presentación Villouta, Soto informó que oraría para “guiar” al programa y a las personas “en la condición” del conductor (porque, claro, para Soto la homosexualidad es una enfermedad). Villaouta lo inquirió sobre lo invasivo que fue esa acción, pero poco sabía que vendría lo peor: sacó una bandera de la comunidad LGBT+ que tenía escrito en ella “Candidatos a la presidencia que apoyan la agenda de diversidad sexual” y, refiriéndose a ella como “el trapo de inmundicia que siempre uso”, la colocó en el piso para pisarla, pues “tenía frío en los pies”.
Diversas asociaciones LGBT+ chilenas exigieron a las instituciones de su país que investiguen lo ocurrido para deslindar multas o alguna amonestación que pudiera recibir el pastor Soto, pero, también, le piden a Vía X que rinda cuentas sobre la intención de tener a un personaje reconocido en el país por ser la voz de la homofobia. (Vía: ADN Radio)
Como internet es un lugar hermoso en algunas ocasiones (como cuando armamos ustedes, queridos lectores, y nosotros su #SeDiceAtómico), porque resultó que, técnicamente, la bandera que utilizara Soto ni siquiera es la bandera de la comunidad LGBT: es la de la municipalidad de Cuzco. Sí, leyó usted bien, querido lector. Sin embargo, la pifia del homófobo es lo de menos, lo importante es la intención de su “protesta”.
https://twitter.com/josekaulen/status/877216357468835840
Cualquier símbolo que represente en y a través de sí la lucha que una comunidad ha tenido para ser visible, para reconocerla como un miembro de una sociedad más amplia y que, por tanto, es merecedora de los mismos derechos que todos los demás —como son los himnos, las banderas y los símbolos “patrios” de cualquier país— tiene una carga política e ideológica que va a ser inmediatamente ofendida cuando cualquiera, literalmente, la pisotea.
https://twitter.com/HomineDomine/status/876962259918041092
¿Que es no es una bandera, es simplemente un trapo? Bueno, todas las banderas lo son, así como todas las fotografías son cachos de papel o una serie de líneas de código, pero son la carga política, personal e ideológica lo que no las hace “meros” trozos de tela o de papel.
Entrevistado después del incidente, Villouta dijo que a Soto “le ganó el performance“, es decir: su personaje, su actuación fueron más que su propia persona, justo lo que él y otros muchos en toda América Latina y el mundo critican de la comunidad LGBT+… ¡ah, la dulce ironía! (Vía: Cooperativa)
