Una de las grandes ventajas de esta época es poder acceder, gracias al internet, a casi cualquier clase de información desde casi cualquier lugar del mundo en cualquier momento. En nosotros está usar el internet para ver fotos de gatitos y buscar el pack de Hathaway o para ver cuadros de Van Gogh “en vivo”, como sucedió ayer en Facebook.
Se trató de una transmisión especial cuyo fin era juntar de forma extraordinaria cincos cuadros de girasoles de Van Gogh. Esta transmisión es sumamente especial pues los cuadros están desperdigados en tres continentes y sería casi imposible juntarlos de forma física.
Trasladar un cuadro de esta importancia y con tanta edad es un desafío innecesario que ningún museo o institución desea sortear. Por otro lado, en cada museo estos cuadros son piezas estelares de las que dolería separarse aun brevemente.
De ahí que la transmisión de Facebook cumpla un sueño húmedo del arte pictórico que tiene algo de imposible. Cada cuadro fue presentado y comentado por distintas personas, como una peculiar visita guiada.
Luego de las presentaciones de cada cuadro, fue posible ver los cinco cuadros juntos en una galería virtual, como si estuvieran en la misma sala de un único museo.
Los cuadros fueron presentados por un descendiente de Vincent Van Gogh quien mencionó que su pariente nunca logró vender uno de los Girasoles en vida. Los cuadros actualmente están repartidos entre cinco ciudades: Filadelfia, Londres, Amsterdam, Múnich y Tokio. (Vía: La Nación)
¿Es probable que así sea el futuro de los museos, un sitio virtual donde uno no requiere la presencia física para tener un goce estético? Para estos menesteres, siempre vale la pena recordar el concepto de aura, que acuñó el filósofo Walter Benjamin para referirse a la unicidad de la obra de arte en una época en que se puede acudir a una reproducción y no al original.
En una época de reproducción virtuales, ¿qué sentido puede tener el original físico?



