#PuroIris: a 30 años del …And Justice for All de Metallica

En 1984, en una reseña del álbum debut de Anthrax para la revista Kerrang!, el crítico Malcolm Dome se apropió del tema “Metal Thrashing Mad” para acuñar, acaso sin querer, el nombre de todo un subgénero: el thrash metal. Pero en la música popular los bautizos rara vez son exactos y casi siempre accidentales: apenas 4 años más tarde, un reseñista se lamentaría en la Rolling Stone que “una maravilla de agresión precisa” fuera llamada “thrash” (“paliza”). El disco en cuestión era el recién publicado …And Justice for All, de Metallica.

Ciertamente, el nombre era injusto en el plano musical con un subgénero que había destacado por domar la furia del hardcore para incorporarla al metal. Pero era muy exacto en el plano lírico: el cuarto disco de Metallica era una inquietante pasarela de denuncias ante la guerra (“One”), la aún campante amenaza nuclear (“Blackened”), la persecusión política (“Shortest Straw”) y la esclavitud (“Harvester of Sorrow”).

En el metal, la agresividad suele ser mal interpretada con frecuencia. Como ahora con el hip hop, en aquel entonces las voces temerosas y conservadoras con frecuencia acusaban al género de ser un vector del desorden público. ¿Quién es más agresivo, el que denuncia la violencia o el que la perpetra? And Justice for All se concibió como un espejo: los integrantes de Metallica han admitido que usaron como inspiración la nunca relajante transmisión continua de CNN para dar forma al que sería su álbum más duro en intenciones políticas.

Con una Justicia rota y corrompida en la portada, …And Justice for All se convirtió pronto en un hito de la música de protesta por una peculiar estrategia discursiva capaz de convocar y alentar a los marginados del espectro político: tanto progresistas como derechistas encontraron en las mismas letras un alegato a favor de sus convicciones. Este fenómeno, de por sí inaudito, se vuelve más extraño en días como estos en que la música con inclinaciones políticas casi nunca es favorecida por ambos bandos; ¿qué simpatizante de Trump encontraría inspiración en un disco de Kendrick Lamar?

Esa paradójica dualidad de un mismo texto no se limitaba al espectro político; así como derechas e izquierdas puede portar una playera de Metallica, en países como México el metal no distingue entre clases sociales, como lo puede atestiguar cualquier sábado cualquiera que se pare afuera del metro Buenavista ante los visitantes del mercado del Chopo, vestidos en negro protocolario.

Metallica no fueron los primeros en forjar al público contradictorio del metal, pero sin duda sellaron la proeza sociológica. Acaso la clave detrás de este fenómeno la tiene Rob Zombie, quien alega con frecuencia que el metal es música marginal para gente marginal. En ese sentido, el metal siempre tiene como posible integrante al inconforme y desadaptado, independientemente de sus circunstancias y sus convicciones; y …And Justice for All, aunque menos querido que el Master of Puppets y menos popular que el Black Album, será recordado como la vez en que los extremos y los márgenes fueron convocados para señalar al centro.

…And Justice for All, el primer disco de Metallica sin Burton, fue concebido como un espejo de los Estados Unidos en la época de Reagan. Pero a la larga se convirtió en un espejo fiel de quien lo escucha; tanta fidelidad, por supuesto, se presta a contradicciones, tantas que incluso celebra su cumpleaños en dos fechas distintas, el 25 de agosto y el 6 de septiembre, en ambos casos de 1988.

Por @edegortari

Por: Redacción PA.