‘Asesinan a periodistas por la libertad de prensa’: Vargas Llosa

Es normal: los ídolos envejecen, pierden relevancia. Las figuras literarias pasan de ser vanguardia a ser reaccionarios. O de plano, sostienen incoherencias al promocionar libros intrascendentes. Algo así pasó con Mario Vargas Llosa, el último gran autor del Boom, quien ha cometió un par de deslices penosos. Primero este domingo comparó el feminismo con la Inquisición; ahora dijo en entrevista que es la libertad de prensa lo que provoca los asesinatos de periodistas.

Este domingo, en su columna dominical en El País (llamada, qué curioso homenaje a Borges, ‘Nuevas inquisiciones’), Mario Vargas Llosa sostuvo que el feminismo ‘radical’ era una nueva Insquisición en la literatura.

De hecho, en su columna declaraba que le preocupaba mucho Trump y la reelección de Putin en Rusia. Pero no, nada en la geopolítica le preocupa tanto como un mal mayor: el feminismo, a quien comparó con los totalitarismos.

“Ahora el más resuelto enemigo de la literatura, que pretende descontaminarla de machismo, prejuicios múltiples e inmoralidades, es el feminismo. No todas las feministas, desde luego, pero sí las más radicales, y tras ellas, amplios sectores que, paralizados por el temor de ser considerados reaccionarios, ultras y falócratas, apoyan abiertamente esta ofensiva antiliteraria y anticultural“, escribió en su columna. (Vía: El País)

Su comentario es sumamente llamativo porque, para empezar, a diferencia de los totalitarismos o la Inquisición, que mataron a miles de personas, nadie ha muerto por culpa del feminismo. Tampoco la literatura corre ningún riesgo. Muchas de las grandes escritoras de nuestro tiempo, como Zadie Smith, Cristina Rivera Garza, Lorrie Moore y Maggie Nelson, son autoras feministas, por no mencionar a Margaret Atwood o a la premio Nobel, Alice Munro.

Tampoco el resto de los autores se han visto agraviados por el feminismo. Ni un solo autor relevante de nuestro tiempo (Desde Joyce Carol Oates y David Foster Wallace hasta Thomas Pynchon y Roberto Bolaño) se han tenido que batir con el feminismo para escribir libros revolucionarios.

¿Hay un solo libro relevante de nuestro tiempo que haya sido maltratado por este presunto tribunal que es el feminismo? No. Ni uno. Incluso a autores de derecha, como Michel Houllebecq, son leídos por su calidad, venden grandes tiradas y son respetados por la crítica.

Resumen:

Libros quemados por la Inquisición y los totalitarismos: miles.

Libros relevantes y trascendentes quemados por el feminismo: cero.

Personas muertas por la Inquisición y los totalitarismos: miles.

Personas muertas por las feministas radicales que teme Vargas Llosa: cero.

Y, ojo, cualquier lector o lectora con dos neuronas, sabe reconocer un buen libro aun si está paglado de personajes o ideas infames o repugnantes; todos saben que un libro sobre, digamos, asesinos, no hace al autor un apologista del crimen.

Su dislate dominical habría pasado a la historia de no ser porque hoy lunes, en entrevista con Carmen Aristegui, Vargas Llosa cometió una pifia aún mayor. Tras hablar con Aristegui sobre su nuevo libro, Vargas Llosa respondió algunas preguntas sobre México.

Ahí cometió la siguiente metida de pata:

“El que haya más de 100 periodistas asesinados en México es en gran parte por culpa de la libertad de prensa, que hoy permite decir a los periodistas decir cosas que antes no se podían permitir”. Eso dijo Mario Vargas Llosa. (Vía: Aristegui)

Es cierto que su comentario no fue hecho de mala fe; antes de emitirlo alabó la libertad de prensa. Pero muy claramente no hay lógica en su postulado. Decir que los asesinatos son culpa de la libertad de prensa es como decir que los robos aumentan porque la gente sale más de sus casas; o, como decía Fabrizio Mejía Madrid, que los feminicidios existen porque hay mayor equidad de género.

No hay sensatez alguna detrás de sus palabras. Pero, así como Novo se declaró a favor del papel de Ordaz en el 68 y Paz se vio muy conforme con el PRI en los noventa, Mario Vargas Llosa ha empezado a emitir comentarios que en el peor de los casos son escandalosamente ignorantes (sobre todo viniendo de un autor toral del siglo XX), y en su versión más triste son simples dislates irrelevantes.

Toda una tristeza.

Por: Redacción PA.