¿Cómo llegó la cumbia a Monterrey?

A Colmbia y México los une, además de la violencia y la cultura, esos cumbiones
Así llegó la cumbia a Monterrey

La historia de la cumbia en México, como la de muchos otros géneros “latinos” es profunda y compleja, llena de adaptaciones locales, improvisaciones y casualidades. Y en medio de todas estará siempre el gran Celso Piña.

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Más que el mercado o la industria discográfica, la migración es el verdadero impulsor de ritmos, estéticas y culturas completas. La cumbia llegó a Monterrey de la mano de los miles de migrantes internos del centro de México que vieron en la ciudad una oportunidad para una vida mejor.

Como pasó en la década de los 30 con el mambo y el danzón, escribe el antropólogo José Juan Olvera-Gudiño, la cumbia llegó con los trabajadores de clase baja que se instalaron en “la falda de la Loma Larga de la Ciudad de Monterrey hace cuatro décadas”. (Vía: Colombianos de Monterrey)

La cumbia “original”: la colombiana

Así como en México tenemos el Jarabe como un tipo de música y baile regional (reinterpretado en múltiples regiones con muchos instrumentos diferentes), en Colombia está la Cumbia.

Creada originalmente por los esclavos africanos y sus descendientes, la cumbia floreció en la costa atlántica colombiana y derivó en múltiples tipos y ritmos con códigos regionales.

Como apunta HistoriaChiquita, la primera cumbia, curiosamente, no se grabó en Colombia, sino en México. Un hecho curioso que parecía adelantarse a la enorme difusión del género por todo el continente.

La cumbia llega a Monterrey

La gran migración del centro y sur de México a la “Sultana del norte” entre 1960 y la década de los 80 trajo consigo no sólo un crecimiento no planificado de la ciudad, sino, también (como ocurrió en la Ciudad de México de los 50), un crisol cultural que se fue manifestando de múltiples formas.

La cercanía con Estados Unidos, la alta tasa de migración a ese país de los más jóvenes y su regreso, además de la música, cultura y tradiciones que mudaron de sus comunidades a la zona urbana de Monterrey, generaron un ambiente rico, variado y complejo en el que la cumbia no sólo era música, sino identidad.

Los colombias era un grupo social altamente estilizado que combinaba la forma de vestir de los “cholos” de Los Ángeles y la música colombiana. Por décadas fueron señalados y recibieron burlas de la clase media y alta regiomontana, pero (como ocurre muchas veces con esas burlas), nacían más del clasismo y la discriminación social. (Vía: Colombianos de Monterrey)

Aislada y reducida a lo más “bajo” de la cultura popular, la cumbia regiomontana vivió a través de las fiestas de Sonideros, donde se desarrollo, diversificó y entrelazó con otros géneros como el ska, el reggae, el hip hop y, últimamente, el reguetón.

La “cumbia rebajada” (cumbia reproducidas a menos revoluciones, con tonos más bajos y lentas) se ha convertido en el emblema de la música regiomontana. Si bien llegó a través de discos y en sonideros, gracias a músicos como Celso Piña y otros, ya son grupos musicales los que tocan, reproducen y diversifican la cumbia regia.

La cumbia, hoy, se escucha desde Canadá hasta la Patagonia, cada región tiene sus propias adaptaciones, su propia historia y la forma como se ha acoplado con los ritmos y tradiciones locales… Y ustedes, ¿ya escucharon ese cumbión?