Mari la Juarica: la santa de la que se apropiaron para ahuyentar hipsters

La delegación Cuauhtémoc, el centro geográfico, administrativo y (en buena medida) económico de la CDMX está atravesando un complejo y acelerado proceso de gentrificación: lo que hace veinte años se redujera a las colonias Roma y Condesa, abarca hoy a Santa María la Ribera, Doctores, Juárez y el Centro Histórico. Poco acostumbrada a las procesiones de santos y vírgenes, ahora, Santa Mari La Juarica una “santa” guía caminatas de los vecinos que luchan día a día contra la gentrificación.

El proyecto original formaba parte de Zona MACO, presentado por los artistas visuales Sandra Valenzuela y Jorge Vaca, la “santa” estaba montada en una esquina en la calle de General Prim. Los vecinos rápidamente se apropiaron de la imagen y comenzaron a ponerla en el centro de sus protestas y (quizá sin saberlo) ampliaron el performance: ahora incluso hay rezos y letanías para La Juarica. (Vía: Hufftington Post)

Santa Mari La Juarica, patrona y madre, santa y niña, protectora contra la gentrificación. Sálvame de las malas prácticas, líbrame del desplazamiento, del desalojo, del incremento de la renta, del alza desmedida del [impuesto] predial, del voraz casero, del mal inmobiliario. ¡Sálvame de la gentrificación! (vía: El País)

En colonias como Santa María La Ribera, el impuesto predial se ha alzado hasta en 3000% en cuestión de un par de años (tasados a partir del promedio socioeconómico de sus habitantes y del valor de la zona), las rentas y los servicios van sumándose para generar presión en los colonos originales; donde hoy se está instalando un café artesanal, una familia de tres generaciones dejó de vivir porque no pudo pagar más la renta, porque no pudo negar (por los bajos salarios, por la precariedad laboral, por cualquier otra razón) la suma que una empresa inmobiliaria les ofreció.

Como te lo hemos explicado ya en diferentes notas, la gentrificación es un proceso complejo que involucra tanto a las autoridades como a las empresas inmobiliarias, a los “nuevos vecinos” y, también, a los colonos originarios. Si bien mucha de la frustración se apunta hacia los hipsters y los que rentan y consumen esos productos gentrificadores -porque son el objetivo más fácil y más a la mano-, es imposible dejar la culpa en ellos: las autoridades que no generaron reglamentaciones, las empresas inmobiliarias que se aprovecharon de los vacíos legales, la nula planificación urbanística y la expansión desmesurada de la “mancha urbana”, todo forma parte del mismo proceso. (Vía: El País)

Si bien no hay fecha en el santoral para Santa Mari La Juarica, su aparición acompañando las marchas y las denuncias por lo que los colonos también llaman “aburguesamiento” y “blanqueamiento” era urgente en una delegación que tiene el mismo índice de desigualdad que la República Democrática del Congo (según el CONEVAL).