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Fallece el escritor mexicano neonazi Salvador Borrego

Esta tarde falleció el escritor de extrema derecha Salvador Borrego a los 102 años de edad. Autor del muy vendido pero también muy censurado libro Derrota mundial, Borrego fue un autor de culto entre todos los negacionistas del continente.

Por años sus libros no estuvieron en librerías y aún así se jactaba de haber vendido medio millón de ejemplares. Uno en particular atrajo lectores por más de cincuenta años: con un prólogo del controvertido Vasconcelos, Derrota mundial es todo un símbolo del movimiento negacionista y neonazi que inspiró en México a más de uno; todo el Yunque, por ejemplo, profesó fervor hacia el libro que se jactaba de “explicar” en clave “antisionista” la “verdad” detrás de la Segunda Guerra Mundial.

En redes sociales los simpatizantes, discretos pero no inexistentes, lograron colar a Salvador Borrego entre las listas de trending topics, casi siempre con calificativos sumamente halagadores.

La historia de Borrego empezó cuando trabajaba en Excélsior y, según relató múltiples veces en entrevistas, fue testigo de una presunta manipulación editorial que lo desengañó de su visión de la Segunda Guerra Mundial. Fruto de ese presunto desengaño nació Derrota mundial, un libro sumamente leído por neonazis de todo el continente que invariablemente lamentan enterarse que su autor era mestizo.

“Borrego es vigente en el PAN o el PES, donde abundan sus seguidores, aun si es de forma discreta”.

Tanto Derrota mundial como el resto de los libros de Borrego tienen en común una defensa del nazismo y de Hitler que no teme acudir a las invenciones; y que abusa de los lugares comunes de nulo veracidad como el burdo panfleto Los protocolos de los sabios de Sion.

De cualquier forma, sus seguidores no requerían pruebas; cuando los estragos que dejó el holocausto no son prueba suficiente, pocas cosas podrían serlo. Sus seguidores más bien acudían a los libros de Borrego para sentirse desengañados, para creer que eran capaces de percibir una realidad histórica que el resto era incapaz de notar o admitir, para encontrar eco en sus propios prejuicios racistas y xenófobos: en suma, los lectores de Borrego nunca buscaban la verdad, apenas buscaban sentirse un poquito especiales, como todos los seguidores de alguna teoría de la conspiración. 

Ese sentimiento que provocaban sus libros bastó para que su nombre hasta la fecha sea un referente insoslayable de los movimientos neonazis en el continente. Más que un autor de rigor histórico, fue un autor de fantasías nacionalsocialistas.

Su legado es tristemente vigente en partidos como el PAN o el PES, donde abundan sus seguidores, aun si es de forma discreta. De ahí que su lectura esté lejos de ser una pérdida de tiempo; si por azar o decisión usted termina leyendo Derrota mundial, recuerde que hay gente que auténticamente cree que eso es verdad.