“¿Dónde estoy? ¿Qué hago en la comisaría?” fueron las palabras de una mujer de 76 años detenida por robo. Aunque al principio nadie creyó que la mujer fuera culpable del algún delito, al verificar su identidad todo cambió. “Josefa” (el octavo nombre ficticio que se le conoce) es una mujer de 76 años con más de 40 arrestos por robo.
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El 19 de septiembre, en un departamento de lujo turístico en el centro de Málaga, un grupo de ingleses reportó un robo. Los provenientes de Manchester vieron a la mujer abrir la puerta de su departamento con una llave. El turista intentó detener a la mujer y corrió detrás de ella. A pesar de su atlética complexión joven… no logró darle alcance.
La mujer, de aspecto mayor, fue detenida. Tenía una vestimenta desgastada de color negro, el peinado desalineado y cara de confusión. Sin embargo, los policías concordaron que, aunque estuviera confundida, no habría razón para que la mujer hubiera sido encontrada en la terraza.

Durante todo el trayecto, la mujer estuvo confundida y desorientada. Los policías se sentían incómodos con la detención, ¿y si tenía Alzheimer o demencia senil? Sin embargo, al llegar a la comisaría, se supo la realidad. Esta inocente mujer de 76 años acumulaba 40 detenciones desde los años setenta. Se tenían registradas 8 diferentes identidades suyas.
Al preguntarle a los trabajadores de los edificios turísticos, éstos afirmaron que la mujer acudía constantemente a preguntar dudas aparentemente inofensivas como si alquilaban departamentos en la zona. Cuando fue detenida, se encontraron manojos de llaves que corresponden a las puertas de acceso de los edificios turísticos. Nadie sabe cómo los consiguió.
Un video de vigilancia muestra cómo la mujer accede a los edificios y vigila que nadie más vaya a ingresar en lo que roba los departamentos. Pide el elevador en un piso para que esté ahí al momento de su salida.
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Se sabe que la mujer ha entrado y salido varias veces de la cárcel. Entre las cosas que ha robado se encuentran teléfonos, computadoras, carteras y demás cosas que pueda encontrar rápidamente en cada departamento. La ventaja de la mujer es que muchos turistas no denuncian por falta de tiempo o porque asumen que nadie les creerá pensando que sólo quieren cobrar el seguro. Por lo tanto, no se cambian las chapas de los edificios.
En uno de sus mejores golpes, consiguió cerca de 1000 euros. La policía está investigando cómo consiguió la mujer las llaves de los edificios. Apenas el 11 de octubre le habían imputado tres nuevos cargos.
Con información de El País.
