La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) publicó un estudio en el que muestra que la decisión de dar nombres femeninos a los asistentes digitales refuerza los prejuicios de género, normalizan los estereotipos y acoso sexistas.
Alexa, la IA de Amazon, está riéndose aleatoriamente de usuarios y desobedece órdenes
El estudio llamado I´d blush if I could (Me ruborizaría si pudiera) explica cómo estos servicios de asistencia en voz de los dispositivos electrónicos fortalecen estereotipos por medio de la aceptación del abuso verbal.
Algunos de los asistentes digitales más conocidos son Siri de Apple, Alexa de Amazon y Cortana de Microsoft. Estos asistentes cuentan con una programación feminizada, es decir, que toman atributos estereotipícamente femeninos para interactuar con los usuarios y ser así, el ‘rostro’ del software y hardware.

Sin embargo, esta feminización de los asistentes de voz digitales también pone a las mujeres como la parte que asume las fallas y errores de las limitaciones del sistema de los dispositivos que normalmente están diseñados por hombres.
Dentro de sus características está que tienen voz y personalidad femenina y están programados para ser sumisos y serviles además de responder de forma “cortés” a los insultos.

El ejemplo de dicha interacción se mostró en una tabla en la que se compara la respuesta que dan cada uno de los asistentes ante ciertas preguntas o comentarios sexistas.
Asimismo, el estudio asegura que los asistentes representan casi una quinta parte de todas las búsquedas en internet, por lo que su uso puede tener un impacto cultural importante. Además, muestra que son los hombres quienes en su mayoría, hacen uso de la tecnología.

- Dejar de poner una voz femenina a los asistentes
- Explorar opciones de género neutras
- Programaciones que desalienten uso de insultos y lenguaje abusivo basado en el género
Finalmente, la directora de la Unesco para la Igualdad de Género, expuso a través de un comunicado lo siguiente:
“El mundo debe prestar mucha más atención a cómo, cuándo y si las tecnologías de inteligencia artificial tienen género y, lo que es más importante, quién lo define”, dijo Saniye Gulser Corat.
