Ricardo Anaya fue señalado nuevamente de posible corrupción. El semanario Proceso reportó que, el ahora precandidato del Frente conformado por PAN, PRD y Mocimiento Ciudadano, trianguló recursos a través de una fundación sin fines de lucro, con la finalidad de favorecer al PAN y empresarios queretanos. (Vía: Proceso)
Después de que se le acusara nuevamente por una extraña forma de adquirir riquezas, se deslindó por completo de esa culpa mediante el nuevo vocero de la política internacional: Twitter.
Empezó la guerra sucia. El PRI está desesperado y ya no sabe qué hacer para levantar la campaña en ruinas de su precandidato. La fundación que presidí jamás recibió recursos públicos y yo no obtuve ningún beneficio personal. Tienen miedo. No les creas a los del PRI. pic.twitter.com/L8uzRuI9Cl
— RicardoAnayaC (@RicardoAnayaC) February 4, 2018
En su publicación expresó que es falso que los terrenos que “Fundación por Más Humanismo” adquirió pertenecieran al gobierno de Querétaro y que él se benefició económicamente de ello. Así mismo, le echó la culpa de estas acusaciones del PRI y del temor que tienen por ver en tercer lugar a su cadidato (aunque el Heraldo de México dice que va viento en popa).
Después de esto, el expresidente y expanista Felipe Calderón mostró su rechazo a Anaya (a quienes muchos de sus antiguos compañeros califican como un pequeño dictador. Manifestó que no se trata de un asunto de recursos públicos, sino de simulación, aludiendo a la forma en que la asociación que Anaya creó en 2009 consiguió los predios que después fueron vendidos al PAN.
No es un tema de recursos públicos o privados, sino de simulación de personas y actos jurídicos con fines de lucro. Además, los terrenos eran del pueblo de Querétaro, y después de varias maniobras quedaron en manos de @RicardoAnayaC, quien entonces era particular del gobernador. https://t.co/l2zl0vi6yZ
— Felipe Calderón ?? (@FelipeCalderon) February 4, 2018
Aunque suene muy raro, el expresidente tiene un punto muy sólido: haciendo a un lado el uso de recursos públicos para favorecer entidades privadas, Ricardo Anaya tiene que responder por su implicación en la triangulación de activos a través de diferentes entidades privadas en una asociación que nunca hizo acción alguna y que desintegró después de que el PAN tuvo su nueva sede, entre transferencias millonarias de varios empresarios cercanos al partido.
Por otro lado, es cada vez más claro que el PAN no es ni la sombra de lo que fue en 2012 o 2006. Las fracturas que las diferentes facciones panistas consumaron justo antes de enfrentar el proceso electoral están pasando una factura que posiblemente sea más notoria conforme avancen las campañas.
Ya no es sólo la disidencia de Margarita y Calderón, o el cambio de bando de Javier Lozano; ahora, también está en duda todo eso que su imagen principal y bandera institucional lleva com discurso. Su incorruptibilidad, primero con el escándalo del enriquecimiento de su familia, y ahora de sus malos manejos de instituciones sin fines de lucro, deberían tener con miedo a él, porque no se trata de guerra sucia, sino de rendición de cuentas.
