El ex-presidente mexicano, Vicente Fox Quesada, visitó Nueva York para participar en el programa Breakfast Club. A su llegada a las instalaciones del programa televisivo, varios migrantes mexicanos se acercaron para decirle algunas linduras, como “ratero” y “traidor”.

Don Chente creyó que todo eran gritos de amor hacia él, pero cuando se dio cuenta que todo eran reclamos, bajó su bracito para no vitorear más su desprestigio. Así mismo, se le reclamó que cobre la pensión presidencial, que es algo a lo que los ex-presidentes tienen derecho y que es un gasto de presupuesto que va asciende a los 40 millones de pesos. Para ello utilizaron pancartas que decían “Dile adiós a tu pensión, comes y te vas #Chachalaca” y “Don’t be fooled, V. Fox was the mexican Trump”. (vía: SinEmbargo)

https://www.youtube.com/watch?v=ZZ6ubHZX8g0

Esta no es la primera vez que Fox, quien después de cumplir su compromiso como presidente emigró al país norteño, enfrenta el descontento de migrantes. La principal de las críticas que se le han hecho es porque, a pesar de sus grandes gritos y campañas contra Trump y sus intenciones xenófobas de construir un muro y deportar a gran parte de la fuerza de trabajo migrante, trabaja para empresas estadounideses.

Así mismo, el papel político del expresidente cayó de ser por simples declaraciones, a formar parte de portales de entretenimiento en línea como Super Deluxe, donde incluso participó en un sketch donde anunciaba una mock campaign (o sea una campaña de broma) para ser el próximo presidente estadounidese.

Otro activista también declaro que:

Viene a criticar a Trump cuando él es igualito; es un misógino, es un racista, es un corrupto y, sobre todo, un antidemocrático que no permitió que López Obrador llegara al poder”. (vía: Regeneración)

Y, bueno, tiene algo de razón. Las declaraciones de Fox durante su mandato parecían parte de un show de standup que se combinaba con prejuicios y alusiones misóginas y racistas, como aquella inmortal comparación de una mujer y una “lavadoras de dos patas”, o al referirse al trabajo de los migrantes mexicanos como algo que “ni los negros quieren hacer”, tornándolo, claro, como Trump, pero con bigote y de Guanajuato.


Amicus Humani Generis

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