Un taxista en Puebla subió a Twitter un video en el que expone a una joven presuntamente ebria. Durante el video, el taxista, identificado en Twitter como @taxistadepuebla, se jacta de no ser violento con la pasajera, pero lanza juicios morales sobre la vida personal de la persona que yace en el asiento trasero. Es decir: dice que “la cuida y la respeta”, pero realmente sólo la exhibe de forma denigrante.

En el video el conductor muestra seriedad, como si se tratara de una denuncia legítima. Sin embargo afirma que la pasajera viaja en estado de ebriedad y que la llevará a casa: “ahorita la voy a dejar, pero, véanla,vengo hablando y ella viene completamente dormida. No sabe dónde está, no sabe… o sí igual soy un enfermo le puedo hacer algo, ¿no?”

Si ya de por sí eso suena jactancioso, inmediatamente alega que la mujer, por viajar presuntamente ebria, está “expuesta a lo que le pueda pasar, y luego te topas con un enfermo idiota, como el conductor de Cabify y en una condición como ésta, y todo se junta; no aplaudo lo que le pasó a la chica… cuando te expones así, qué esperas que te pasé, ¿que un extraño te cuide?”

En primer lugar, a qué se refiere el conductor con un “enfermo“. Tanto el feminicida de Mara Castilla, como el conductor de Uber que violó a un joven de 19 años en la colonia Condesa, como el taxista que detuvo su auto al ver una estudiante caminar para después correr tras ella y someterla contra el piso, como el feminicida de Valeria que trabajaba en la ruta 40 en Nezahualcóyotl, todos ellos no estaban enfermos. Si acosaron, violaron y mataron no fue por un “arrebato de ira” ni porque estaban “locos”; tampoco porque la víctima estuviera ebria: lo hicieron porque pudieron: encontraron una ventana de oportunidad y creyeron que sus actos no tendrían consecuencias.

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¿Qué trata de expresar el taxista al decir “cuándo te expones así, qué esperas que te pasé”?  ¿Sugiere que cuándo un hombre pierde la conciencia también le puede pasar lo mismo? 

La página de Facebook La Correctora pregunta lo siguiente:

“¿Por qué cuando un hombre grande y enfermo se sube a un taxi y se queda dormido nadie asume que sería su culpa si lo violan? Si la vulnerabilidad es la misma que la de una mujer joven supuestamente ebria, ¿por qué consideramos los casos tan distintos? ¿Por qué se normaliza el abuso sexual hacia la mujer?

No se trata de si la mujer se quedó dormida ni se trata del discurso moralino sobre el alcohol; la violencia hacia la mujer, permitida y repetida tanto en el espacio público como dentro del hogar, depende de una cultura que convierte el cuerpo de la mujer en un objeto, una cultura que le hace creer al agresor que puede disponer sin consecuencias del cuerpo, la voluntad o la vida de otras personas.

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Posted by La Correctora on Monday, November 13, 2017

El conductor menciona al final del video que llevará a la joven a su casa y que tomará un segundo video que atestigüe que llegó bien.

Algunos usuarios lo felicitaron, no precisamente por no violarla sino por evidenciarla, es decir, exhibirla moralmente. Otros señalaron que el conductor aprovechó la situación para culpabilizarla; además subrayaron que la grabó en video sin su permiso.

Ese hombre no merece una felicitación ni un premio por llevar a una mujer a su casa (¡es su trabajo!); tampoco merece un premio por tener un mínimo de decencia humana y no ser un violador. Merece que la mujer le pague el viaje, pues la única deuda que ella podría tener hacia él. Y sin duda, ella merece que este taxista lo ofrezca unas sinceras y amplias disculpas por haberla exhibido en video sin su consentimiento: eso lo convierte en un agresor.