Con la invención del internet llegaron el conocimiento ilimitado y las fotos de gatitos. Pero también llegó una clase de fauna humana que pocos hubieran vaticinado: los troles. Ahora la ciencia podría confirmar lo que muchos sospechábamos: un grupo de investigadores encontró que detrás de los comportamientos sexistas en línea hay perdedores literales.

El trabajo de los investigadores se centró en examinar el comportamiento de los jugadores y las interacciones entre ellos durante 163 partidas en línea de Halo 3. Los resultados pueden parecer sorprendentes para muchos; para otros, son meramente la confirmación de una vieja sospecha.

Los jugadores que mostraban un comportamiento más agresivo hacia las jugadoras mujeres tendían a ser los que peor se desempeñaban en el juego. Los comentarios marcadamente sexistas provenían de literales perdedores que quedaban en los últimos lugares de la contienda. (Vía: Time)

 

Muy por el contrario aquellos jugadores hombres que mostraban buenos resultados y que sabían perfectamente desempeñarse correctamente en el juego eran los que mostraban una actitud más amable hacia los jugadores y las jugadoras.

Los investigadores creen los resultados de su investigación podrían apoyar una hipótesis ‘evolutiva’ según la cual los hombres de menor estatus usan el comportamiento agresivo para mostrar su valía ante los otros miembros de la comunidad.

Según esta hipótesis las agresiones en línea hacia las mujeres (al menos durante las partidas de Halo 3) tendrían como fin mantener su endeble posición social en medio de la competencia.

Ahora hacen falta estudios que propongan una solución confiable para evitar que ocurran estos comportamientos en línea o comprobar si aplican las mismas reglas para el hostigamiento machista en redes sociales como Facebook.

Los resultados de esta investigación fueron publicados en la revista PLOS One. La investigación corrió a cargo de Michael Kasumovic de la Universidad del Sur de Gales, en Australia, y Jeffrey Kuznekoff de la Universidad de Miami. (Vía: Mic)

Pueden consultar la investigación original junto con sus resultados en el siguiente link.