El día de ayer, miércoles 17 de mayo, el presidente Enrique Peña Nieto, convocó a gobernadores e integrantes del gabinete de seguridad a una mesa para discutir los recientes asesinatos de periodistas en todo el país. En su discurso no mencionó ni el nombre de Javier Valdez, ni el de ninguno de los otros 6 periodistas asesinados en lo que va de este año.

Cabe mencionar que en la mesa no estuvieron invitados ni periodistas, ni defensores de derechos humanos. Los medios tuvieron presencia como si se tratase de otra cobertura habitual y no de un diálogo directo con quienes son afectados por la violencia, aún así, algunos alcanzaron a levantar la voz para demandar justicia en el minuto de silencio que pidió el presidente por “todas las personas, periodistas y defensores de derechos humanos, que lamentablemente en el ejercicio de su tarea, de su lucha, han caído, en el cumplimiento de ese deber y de esa tarea a la que se han entregado”. (Vía: Presidencia)

El presidente no entró en detalles si al decir que en el “cumplimento de su deber”, se refería a la búsqueda de Miriam Rodríguez y de miles de madres de desaparecidos por la incapacidad del gobierno, o la investigaciones de Juan Valdez sobre el narcotráfico.

En una exposición que no duró más de cinco minutos, Peña Nieto dio a conocer el plan con el que aspira a no dejar impunes los asesinatos de los comunicadores. Lo basó en la coordinación del Gobierno federal con los locales para homologar un protocolo que mantenga bajo protección tanto a periodistas como a defensores de derechos humanos. (Vía: Sin Embargo)

Los tres puntos a reforzar son los siguientes:

  • Fortalecer la estructura y presupuesto del mecanismo de protección de periodistas y defensores de derechos humanos
  • Un esquema nacional de coordinación con los estados y un protocolo de operación
  • Fortalecer la Fiscalía Especial a través de más personal, mejor capacitación del mismo, mecanismos de contacto y diálogo, previsión e impulso de las investigaciones en proceso, coordinación entre autoridades locales y federales para la inmediata atención de ese tipo de delitos.

Desafortunadamente, el tercer punto levanta dudas, pues la Fiscalía para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), entre de julio de 2010 y el 31 de diciembre de 2016, de las 798 denuncias por agresiones contra periodistas que se levantaron,  solo se tiene registro de tres sentencias condenatorias. (Vía: Animal Político)

Los periodistas, los defensores, los buscadores, todxs están cansadxs de los discursos, de las palabras cargadas de vacío y de las promesas hechas para ser olvidadas. El día martes 16 de mayo fue ese el sentir en la protesta frente a la Secretaría de Gobernación, que si bien estuvo abanderada por periodistas y reporteros, estuvo acompañada por escritores, madres, poetas, defensores, artistas, editores y profesores, que también están cansados.La exigencia fue justicia, fue acabar con la omisión de las autoridades, con la corrupción entre funcionarios y el crimen organizado. La exigencia fue “no a la censura”, “no al cierre de medios independientes”, porque los pobladores de este país necesitamos tener acceso a la verdad, quizá una verdad dolorosa, pero digna y no cubierta por sangre e impunidad.