Además de los golpes de estado y las intervenciones militares directas, una práctica común de Estados Unidos durante toda su historia fue el intervencionismo en procesos electorales de países de todo el mundo. Es sabido que, mediante sus agencias de inteligencia, Estados Unidos intervino directamente en procesos electorales con el fin de hacer ganar candidatos afines a sus intereses geopolíticos. Ahora, según información del diario Washington Post, Rusia posiblemente le habría dado a los estadounidenses una probada de su propio chocolate ya que, según un informe de la Agencia Central de Investigación (CIA por sus siglas en inglés), el gobierno ruso filtró mails a Wikileaks relacionados a Hillary Clinton con el fin de debilitar su imagen y así fortalecer al candidato republicano Donald Trump, quien abiertamente es afín a Rusia.

Según el informe de la CIA, el cual aún no se ha desclasificado por completo, varios funcionarios ligados al gobierno ruso filtraron correos negativos relacionados a Hillary Clinton y su equipo de campaña con la finalidad de influir en la percepción que se tenía sobre ella dentro del electorado. Según la agencia de seguridad norteamericana, el robo y difusión de esos correos es producto de operaciones de espionaje ruso, que por medio de hackers lograron apoderarse de dichos documentos, para después entregarlos a Wikileaks con el fin de que se difundieran entre la opinión pública.

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Este informe clasificado, ha sido entregado a puerta cerrada al senado estadounidense con la finalidad de que sea evaluado. Asimismo el presidente Obama pidió a la CIA un informe detallado antes de que Trump tome posesión de su cargo en enero próximo. De confirmarse la posible intervención de Rusia en el proceso electoral norteamericano, se sentaría un fuerte precedente en la historia ya que nunca se había presentado que un gobierno extranjero interviniera de manera encubierta a favor de un candidato en sus elecciones. (Vía: The Washington Post)

A la petición del presidente Obama se sumaron senadores y representantes del partido demócrata, así como opositores republicanos de Donald Trump, como John McCain, quienes exigen al gobierno que desclasifique la información con el fin de comprobar las acusaciones contra el gobierno ruso. Si bien no asumen que la filtración de los mails explique de manera lineal la derrota de Clinton, sí sostienen que afectó de manera negativa a la candidata demócrata ante el electorado y aumentaron la incertidumbre dentro del tenso contexto electoral.

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Por su parte, el equipo de Trump negó cualquier vínculo con el gobierno ruso.  El presidente electo, como ya es su costumbre, respondió en Twitter señalando que el informe de la CIA es un invento de sus adversarios, incluso lo comparó con las acusaciones a Sadam Hussein hechas por el gobierno de Bush respecto a la posesión de armas de destrucción masiva para justificar la intervención militar en Irak. Otros miembros del equipo de Trump señalaron que las acusaciones son teorías no confirmadas fundamentadas en una nueva ola de “terror rojo” similar al de la Guerra Fría y el mccarthysmo.

De ser ciertas las acusaciones, podríamos afirmar que la seguridad y el sistema político estadounidense en general, recibieron un fuerte golpe propinado por otra potencia extranjera que intervino de manera encubierta con el fin de favorecer sus propios intereses. Asimismo sería también un golpe muy duro para el gobierno entrante de Donald Trump, quien antes de iniciar su gobierno tendría que rendir cuentas sobre estos hechos, polarizando mucho más al país que se encuentra ya de por sí dividido por el desgastante proceso electoral de los meses pasados. (Vía: The Washington Post)