La “Zona de Desarrollo Económico y Social (ZODE) Chapultepec se presenta como un “corredor cultural-creativo“ de rescate a espacios públicos; sin embargo, si nos detenemos a ver realmente de qué se trata, parece que es todo lo contrario: la comercialización injustificada de un espacio público que necesita un rescate exactamente opuesto.

Este lunes el Gobierno del Distrito Federal anunció que habrá una inversión privada de mil millones de pesos para este proyecto. Se trata de un jardín lineal sobre avenida Chapultepec que irá de la calle de Lieja a la Glorieta Insurgentes, será el jardín más grande de su tipo en América Latina. Será construido por encima de la avenida, a manera de un segundo piso. Este jardín formará parte del “Corredor Cultural Chapultepec“ e incluirá la transformación de la Glorieta en un anfiteatro y generará espacios para talleres y otras actividades culturales, muchas de ellas gratuitas.

Hasta aquí todo suena bien, pero habría que preguntarnos por qué la inversión privada se ocupará de un corredor cultural en esta zona de la Ciudad; en otras palabras, ¿qué ganan con eso? Y la respuesta es tan perversa que cuestiona la naturaleza entera del proyecto. En medio de todos los anuncios respecto al rescate de espacios públicos y construcciones culturales-creativas, se dice, como de pasada, que la inversión privada se recuperará porque se contempla la construcción de algunos locales comerciales y un estacionamiento, una concesión que durará 40 años. Ahora bien, pensarán que aún con esto el ZODE Chapultepec no suena tan mal. Bueno, piensen dos veces.

Imagen del proyecto de Fernando Romero
Imagen del proyecto de Fernando Romero

Para empezar, ¿qué es lo se quiere rescatar en avenida Chapultece, y de qué necesita ser rescatado? Salvador Medina Ramírez realizó un amplio análisis sobre las condiciones de este proyecto y cuáles son los objetivos que realmente persigue. La zona que pretende ser intervenida cuenta con un exceso de espacio para la circulación de vehículos, lo cual definitivamente es un problema que vale un rescate del espacio público. Pero en lugar de proponer zonas verdes a nivel de suelo o camellones para peatones (que el GDF podría pagar sin necesidad de intervención privada); se impulsa un proyecto de alto impacto que se basa en un paseo elevado que no resuelve el problema del exceso de tránsito.

La idea es conectar la Zona Rosa con avenida Chapultepec con un corredor comercial. El hecho de que haya actividades culturales en el jardín lineal no evita que se trate realmente de un mall como cualquier otro. Finalmente, un centro comercial puede presentar exposiciones o conciertos gratuitos para atraer clientes, y no por eso deja de ser un centro comercial.

Adicionalmente, ZODE Chapultepec, plantea la construcción de un estacionamiento, como naturalmente necesita un centro comercial. Al ser un paso elevado no “estorba“ el enorme flujo de vehículos; más aún, lo fomenta, pues quien coloca un estacionamiento espera a que esté lo más lleno posible.

El proyecto de ZODE Chapultepec se ha comparado con la High Line en Nueva York, con la clara intención de promocionarlo como cosmopolita y de primer mundo. Pero olvidan un detalle. La High Line fue construida sobre una red ferroviaria elevada que estaba abandonada, no implicó, como en este caso, construir un segundo piso totalmente superfluo e invasivo.

Imagen del proyecto de Fernando Romero
Imagen del proyecto de Fernando Romero

Otra historia vivirán los habitantes de la zona. El objetivo de un proyecto de esta naturaleza no es construir un espacio más grato y accesible para las personas que transitan y viven en la zona. Por el contrario, se trata de una clara “gentrificación“, lo que en otras palabras significa el desplazamiento de los habitantes para que las rentas y las ventas de los inmuebles aumenten. De manera que pudieran construirse grandes edificios con departamentos para que llegue la clase media alta y la clase alta.

No importa si disfrutamos los centros comerciales o no, definitivamente no son espacios públicos. No fomentan el uso de la ciudad, no se puede marchar adentro de un mall, su objetivo nunca es fomentar la cultura, sino el consumismo. Si no tienes dinero y no puedes comprar, no tienes nada qué hacer en un centro comercial.

En un primer momento, parece que el GDF está haciendo un excelente trato, porque logró que la inversión privada se encargará de “rescatar“ un espacio público. Pero la realidad es bastante más cruel. Se trata de la concesión de un espacio público por cuarenta años para que una empresa lo explote. El espacio que es nuestro, de los pobladores de la ciudad, va a pasar a ser propiedad de una empresa durante 40 años, ¡totalmente gratis! ¿Quién está haciendo el negociazo?, ¿el gobierno, la empresa privada? No hay duda de que los ciudadanos no son los que ganan.

Simón Levy presentando el proyecto, a su lado se encuentra Fernando Romero, yerno de Slim
Simón Levy presentando el proyecto, a su lado se encuentra Fernando Romero, yerno de Slim

El proyecto ganador será presentado el 18 de agosto. Pero el 30 de junio se anunció que habría un proyecto sobre avenida Chapultepec. No se dijo quién sería el encargado de semejante obra, pero casualmente el arquitecto Fernando Romero (cuñado de Carlos Slim) estaba parado junto a Simón Levy, el encargado del proyecto por parte del GDF. Como señala Francisco Reynoso, hace unos días, el ZODE Chapultepec estaba anunciado en la página del despacho de Romero como uno de esos proyectos. Al momento ha sido borrado todo rastro, quizá porque se supone que lo anuncian para el 18 de agosto. Como sea, es casi seguro que este despacho será el encargado del centro comercial en segundo piso.

Habrá que esperar los anuncios del GDF para saber quiénes serán específicamente los que gozarán los beneficios de esta obra. Pero desde ahora podemos adelantar que no será la ciudadanía. ¿Para quién, entonces, trabaja Mancera y el resto del Gobierno del DF?