Así es, por primera vez en los últimos cuatro años, el monto que el Senado destinará a los asesores superará por más de 48 millones de pesos al dinero destinado en el salario de los 128 legisladores.

Según el Presupuesto de Egresos 2015, las percepciones totales de los senadores nos costarán este año 362. 6 millones de pesos y los honorarios para consultores y asistentes 411.22 millones de pesos, es decir, un 13.4 por ciento más.

Así que parece que los senadores se han visto espléndidos, pues no sólo han aumentado el número de asesores a su servicio, sino que también han aumentado los recursos con los que pagan su nómina.

En comparación al 2011, el Senado ha aumentado un 66.2 % la bolsa destinada a este fin.

La pregunta es ¡vale la pena esta inversión? ¿cómo justificaron este aumento? Y sobre todo ¿los asesores están capacitados o sólo son los hijos y sobrinos de los senadores? ¿Hay evaluaciones que nos permitan obtener esta información?

Recordemos que lo que gastamos en los senadores es bastante (muchísimo) además de pagar sus asesores (lo cual no está mal siempre que no estén abusando y pervirtiendo este recurso) y su salario, pagamos sus gratificaciones de fin de año (en 2015 ascenderán estas gratificaciones a 31.48 millones de pesos, es decir 245 mil pesos por cada uno de los 128 legisladores).

También gastamos 60.57 millones de pesos en seguros, 3 millones en cuotas del ISSSTE (por servicios que prácticamente no ocupan) y 1.55 millones de pesos por cuotas de Fovissste.

Además, para el personal sindicalizado, que en 2015 ascendió a 228 plazas, la Cámara alta tiene programado gastar 116.94 millones.

La gran pregunta es ¿no debería haber un control de esto externo al Senado para evitar este tipo de abusos del Erario público?