Claves para entender la crisis de refugiados en Europa

En 2006, el ilustrador australiano Shaun Tan publicó su libro Emigrantes, que narra por medio de imágenes la historia de un hombre que deja a su familia para trasladarse a un país desconocido. En el libro, ese lugar está ubicado entre el sueño y la realidad, lo pueblan monstruos y seres fantásticos que determinan el destino del viajero. La narración es poderosa porque prescinde de las palabras. Muestra una experiencia compartida que viven los migrantes de todo el mundo. Se trata de un viaje posible en lo que tiene de peligroso y de esperanzador.

Emigrantes, de Shaun Tan
Emigrantes / Shaun Tan

Sentirse ajeno al entorno, extranjero en un lugar desconocido, es un sentimiento compartido por todo aquel que haya salido de casa al menos una vez en su vida. Es, tristemente, la historia de más de doscientos millones de personas a lo largo del planeta. Muchas de ellas dejan su lugar de origen debido a la falta de condiciones para permanecer allí: es el caso de los que abandonan su país como resultado de conflictos políticos y de violencia generalizada; otras tantas se ven forzadas a buscar sitios donde vivir mejor: ganar suficiente dinero para comer, para educar a sus hijos, para vivir una vida digna. La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados distingue a estos dos tipos de personas con distintos nombres. Al primero, les llama refugiados, aquellos que huyen “para salvar sus vidas o preservar su libertad”; al segundo, migrantes, aquellos que “se mueven de sus países por conveniencia personal y como resultado de una decisión tomada libremente”. Estos últimos se dividen, a su vez, en legales e ilegales, según tengan permiso o no de permanecer en los lugares de llegada.

4/Hundreds of refugees and migrants aboard a fishing boat are pictured moments before being rescued by the Italian Navy as part of their Mare Nostrum operation in June 2014. Among recent and highly visible consequences of conflicts around the world, and the suffering they have caused, has been a dramatic growth in the number of refugees seeking safety by undertaking dangerous sea journeys, including on the Mediterranean. The Italian Coastguard / Massimo Sestini
The Italian Coastguard / Massimo Sestini

A pesar de que la distinción resulte funcional para referirse con mayor exactitud a diferentes tipos de desplazamiento, la diferencia que separa ambas definiciones es un tanto engañosa. ¿Qué tan libre es la elección de quien abandona su país porque no encuentra trabajo? ¿O porque es imposible salir de la marginalidad de sus condiciones materiales de vida? ¿Un hondureño que decide atravesar México para llegar a los Estados Unidos realmente está tomando una decisión por simple “convenciencia personal”? Hace una semana se cumplieron cinco años de la masacre de San Fernando: 72 mujeres y hombres fueron brutalmente asesinados y una serie de impericias legales por parte de las autoridades mexicanas ha impedido que once sean identificados. Bajo el paradigma de la ONU, ¿estas personas eran refugiados o migrantes?

La Bestia, medio de traslado ilegal por México

Pareciera que el problema de la migración en nuestro continente aún no ha llegado a la manera que tenemos de nombrar a los que, por una razón u otra, deciden arriesgar sus vidas en viajes que prometen robos, violaciones, torturas y, en el peor de los casos, muerte. Sin embargo, este debate toma otros tintes en los desplazamientos forzados del otro lado del mundo.

Fuente: periódico ABC /Frontex

Actualmente, en Europa se vive la peor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial. Miles de sirios, iraníes, afganos y subsaharianos llegan a las costas europeas en busca de refugio. La mayoría de los migrantes provienen de Siria, en guerra civil desde 2011. En ese país, la revolución comenzó con el objetivo de sacar del poder al máximo dirigente, Bashar Al-Assad. En diciembre de 2014, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos estimó que el número de muertes causadas por el conflicto bélico ascendía los 200,000.  No existen condiciones para una vida digna dentro del país árabe: además de los constantes bombardeos y ataques armados, los habitantes penan diariamente para conseguir comida, medicamentos y demás cosas mínimas necesarias para vivir.

La población está siendo forzada a desplazarse, a buscar otros lugares para habitar. Son, en el sentido más exacto de la palabra, refugiados. La crisis humanitaria aumentó cuando el Estado Islámico proclamó un califato en una zona que abarca territorios de Siria y de Iraq. El grupo radical de esta facción, cuyos integrantes se llaman yihadistas, difundieron vía internet decapitaciones y torturas contra rehenes capturados en el conflicto. La aparición pública de este grupo y la campaña de terror que han extendido por medio de videos y fotografías complicaron aún más las acciones internacionales para detener el conflicto en Siria. Por un lado, están las tropas de Asad; por otro las del Ejército Libre, escenario al que se sumaron las facciones radicales del Estado Islámico. ¿A quién deberían apoyar las potencias mundiales dispuestas a intervenir? ¿Cuáles serían los resultados de que ganara alguno de estos frentes?

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Mientras la ONU y países como Estados Unidos, Rusia y China se debaten entre distintas posturas y decisiones frente a la guerra, millones de sirios buscan un lugar hacia dónde migrar. Uno de los países más afectados por este desplazamiento forzado es Alemania, que el pasado 21 de agosto, acordó que dejará de rechazar a los refugiados, antes forzados a regresar a los países por donde entraron a la Unión Europea. Al país germano, sólo en los primeros seis meses de este año, llegaron 44,000 sirios en busca de refugio y protección.

La medida adoptada por la Oficina Federal de Migración y Refugiados solo afecta a los inmigrantes procedentes de Siria y no de otros países que busquen asilo. Su objetivo es facilitar la burocracia para que los refugiados de aquel país puedan permanecer en Alemania hasta que todo el trámite de asilo llegue a su fin. (El País)

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Italia y Grecia son vías por donde entra a la Unión Europea el mayor número de refugiados; sin embargo, las capacidades de atención y redistribución de personas se han visto superadas por la cantidad de gente en busca de ayuda. Sólo Alemania ha decidido suspender el protocolo de Dublín, que solicita a los países que dejaron pasar a los refugiados que se encarguen de brindarles asilo y permite que otros países soliciten el regreso de un refugiado al país por donde ingresó. Sin embargo, Francia se unió a la petición de que se abran centros de recepción y registro que distingan entre refugiados y migrantes.

Los intentos por atender el grave problema de derechos humanos que ha desplazado a muchos habitantes de Siria han provocado resultados adversos para Alemania. En primer lugar, se espera que el número de refugiados supere los 800,000, lo cual implica grandes retos económicos, al mismo tiempo que reaviva actitudes xenófobas neonazis.

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Sin embargo, el panorama para los refugiados no es completamente oscuro. Muchas organizaciones y miembros de la sociedad civil se han organizado para recibir con gestos de afecto y solidaridad a los refugiados sirios.

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Desafortunadamente, no sólo Siria sufre una crisis humanitaria. No es el único origen de los refugiados. Iraq, Sudán del Sur, República Democrática del Congo, República Centroafricana, Eritrea, Somalia, Libia y Ucrania son algunas de las naciones que enfrentan conflictos suficientes para provocar el éxodo de miles de refugiados y migrantes. Las causas de los desplazamientos varían y es imposible hacer generalizaciones sobre los problemas base que los provocan; sin embargo, la actitud frente a la migración, el refugio y el asilo puede estrechar lazos internacionales entre países que reconozcan su situación privilegiada frente a otros.

Se estima que el número de refugiados siros actualmente es de cuatro millones. La fuerza que muestran todos estos desplazados por sobrevivir es más poderosa que todas las situaciones adversas a las que se enfrentan. En medio de un panorama desolador y en el peor de los escenarios, hay algo que dota a las mujeres y los hombres de fuerza suficiente para continuar en el camino. La capacidad de imaginar un lugar donde es posible tener una vida digna se llama esperanza y sólo se encuentra en la lucha por la vida.

Nayeli G. @nayegasa