Por sus pistolas, narco fue ‘commander in chief’ de la policía de Zihuatanejo

A la hora de las quejas y frustraciones contra el gobierno a todos nos gusta rantear con que la policía es dirigida por un montón de crimínales. A veces es metafórico, a veces es más o menos real, pero a veces es más que literal: en Zihuatanejo un criminal llegó al cuartel de policía y por sus literales pistolas se hizo el jefe sin que nadie dijera nada; de hecho se nombró “commander in chief”. Acompáñenme a ver esta triste historia. (Vía: Milenio)

Todo empezó cuando el 16 de mayo pasado, gobierno federal y de Guerrero hicieron un operativo conjunto donde se detuvo a 60 policías de Zihuatanejo. A los detenidos se les acusaba de portar armas exclusivas del ejército y de ser parte del crimen organizado.

Más tarde se liberó, no sabemos en qué términos, a 40 policías, de los cuales algunos fueron increpados por los medios y confirmaron un chisme de espanto: uno de los 20 detenidos restantes, identificado como El Cadete, era un criminal infiltrado que llevaba un buen rato dirigiendo la policía. Según declararon los implicados, El Cadete, de nombre Javier Galeana Cisneros, se presentó como coordinador operativo. Cuando los policías se dieron cuenta, el infiltrado ya se había hecho de la policía de Ixtapa sin que nadie mostrara resistencia.

Imagen exclusiva del Cadete en acción. No confundir con Loca Academia de Policía.

Para colmo, El Cadete tuvo defensores y, por supuesto cómplices: Víctor Manuel Cabrera, subdirector de la policía de Zihuatanejo, fue el primero en presentarlo con el cargo usurpado. Pero incluso después de la detención, cuando Osorio Chong había confirmado la noticia del infiltrado, y el gobernador Astudillo también lo confirmó y el jefe de la policía de Zihuatanejo, David Nogueda, lo confirmó a regañadientes, el alcalde de Zihuatanejo, Gustavo García Bello, lo negó todo. (Vía: Milenio)

Según la versión del edil, los policías detenidos no habían aprobado los exámenes de confianza pero de ninguna forma era delincuentes. Ay, ajá. Lo más extraño, apuntan versiones, es que el alcalde había recibido amenazas de muerte apenas había declarado que la situación de Zihuatanejo no era óptima; y las amenazas no cejaron cuando fueron capturados los 60 efectivos de la policía. Para colmo, el alcalde aclaró que era difícil despedirlos pues no hay ni personal ni presupuesto para contratar otros policías aunque los que tienen no sean mínimamente confiables. (Vía: El Universal)

Y, aunque el commander in chief de Ixtapa, que se había instalado en las oficinas del jefe de la policía, ya está preso, nada indica ni que esta tristísima historia es aislada ni que no volverá a ocurrir en nuestra República de la Estulticia Mexicana. 

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